La Virgen María en el Reyno de Chile

2008 Abril 20
de villatierra

Historia Espírita de Chile

Permítame, el respetable lector, continuar con nuestro recorrido para que volvamos a las cordilleras andinas del norte de Chile, a la altura de Copiapó, entre la sequedad mortal del desierto de Atacama y el frío inclemente de las misteriosas cumbres andinas que se elevan ante los conquistadores, tras ellas cualquier cosa es posible…

Corría el año de la Era Cristiana de 1536, hasta los tiempos gregorianos han sido bendecidos en nombre del Cristo Rey, Don Diego de Almagro junto a sus casi 500 soldados y más de cuatro mil auxiliares nativos, cedidos por las autoridades incásicas, caballos y llamas con pertrechos conducidas en tropillas, atraviesan el paso cordillerano para entrar en el Reyno de Chile ante la atenta y cautelosa mirada del Cóndor y la protección divina de la Virgen María. Almagro está confiado de que la expedición tendrá fortuna encontrando una cantidad de oro fabulosa descrita por los Incas, además ambiciona descubrir y tomar posesión de nuevas tierras en nombre del Rey, con los beneficios que ello conlleva, mientras que las autoridades Incas esperan secretamente que la fiereza de los araucanos y la inclemencia de las condiciones climáticas logren por de una vez poner fin a la ocupación española del Imperio.

En las alturas de la Cordillera Andina, los expedicionarios del Rey están siendo diezmados por el fuerte clima de montaña, la nieve, el viento y el hielo se alzan como barreras infranqueables, a sola fuerza de fe y valentía, “el adelantado Don Diego de Almagro capitán liberalimo” mantuvo inquebrantable su firmeza y voluntad de continuar con la hazaña.

Caían los hombres victimas de la muerte blanca. Almagro debió sufrir un ochenta por ciento de bajas principalmente entre el cuerpo de auxiliares nativos, quienes padecían sin equipo alguno, la fiereza del viento, la dureza de la nieve y la crudeza del frío. Solos y a su suerte, se encontraban los padecientes, entre las glaciares borrascas que atravesaban los oídos y penetraban las carnes hasta las medulas. El avance de los españoles en la conquista de Chile se hacía terrorífico tiñendo el paisaje andino de blanco silencio y dejando tras de si una estela de muertos.

Entre los silbidos de los vientos andinos se distinguen rezos en Quechua, otros en antiguo Español, a la falta de alimentos de la mal equipada expedición se suman las condiciones climáticas haciendo cada vez más difícil el avance de Almagro; sin embargo su tenacidad y coraje le hicieron atravesar por fin con la columna de expedicionarios a través del los macizos montañosos y descender al valle de Copiapó. Así fue que con la protección de la Virgen María, entro por primera vez en la historia la doctrina de Cristo a las tierras de Chile. Almagro, después de reponerse y reorganizarse, avanza más al sur llegando hasta el valle de Aconcagua, donde establece su base de reconocimiento. Le encomienda a sus capitanes reconocer el territorio para hacerse de las pistas que les conducirían al fabuloso imperio descrito por los Incas.

El cóndor se hizo testigo de la llegada de María a esta nueva célula, la trina escuadra de Isabel la Católica al mando de Colon, 44 años mas tarde, a través de Diego de Almagro, trajo la imagen evangelizadora del culto mariano a las tierras del sur del mundo. María entraba en territorio como emisaria del Reino de los Cielos cumpliendo una etapa más de la propagación de la doctrina de Jesús y de los valores que vencerán un día en la tierra.

Los personajes de la historia parecen traicionarnos cuando descubrimos en ellos acciones más allá de su propia voluntad, los designios misteriosos se hacen presentes orquestando la caminada de la humanidad, el hombre en solitario respira hondamente esta verdad en la intimidad de su sustancia. Dentro de la soberbia y gallardía del Reino Español venía oculta la paz de Jesucristo, quien se hizo de emisarios para propagar su mensaje. Almagro lejos de todas sus ambiciones humanas, que finalmente terminaron por hacerlo sucumbir, trajo la imagen primera de Nuestra Señora a esta célula llamada Chile, más allá de sus limitaciones humanas, su alma estaba entregada y consagrada a la voluntad de la soberana señora, como casi cualquiera de las almas que le acompañaron en la épica aventura; he aquí el gran mérito de este conquistador, ser usado de canal para la realización de una empresa con fines celestes.

Pues Don Diego de Almagro, Adelantado
Que otras mil conquistas se había visto,
Por sabio en todas ella reputado,
Animoso, valiente, franco y quisto,
A Chile camino determinado
De estender y ensanchar la fe de Cristo
Pero llegando al fin de este camino,
Dar en breve la vuelta le convino.

Extracto de La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga

A partir de ahora María tendría cuerpo y ojos en materia para continuar con el trabajo por Dios designado, la primera piedra inmaterial ya ha sido fundada. Mientras tanto, en materia encarnado, el cronista de la expedición toma nota y los terrenos avistados son bendecidos por el sacerdote en nombre de Jesucristo y de La Virgen María. En esta época muchas fundaciones y demarcaciones territoriales se hicieron siempre en nombre de Jesús y de La Virgen. Muchas ciudades fueron bautizadas a la usanza del bautista con el nombre de algún santo o de algún titulo de María. Bien sabido por los soldados es que sobre estos santos hombros reposa el generalato de la expedición y de su Santo Reino.

Mientras tanto, el valiente y osado Almagro, comienza a sospechar que tal imperio de oro descrito fabulosamente por los nativos es un truco de los hábiles Incas para sacar la mayor cantidad de tropas españolas del Cusco, y así planificar una emboscada contra los conquistadores para expulsarles definitivamente del imperio. Luego de un tiempo, y al verse Almagro frustrado en su empresa, emprende el retorno al Perú, esta vez, por la franja costera del desierto de Atacama, evitando así el temido paso por la cordillera. Después del aparente fracaso de su expedición, el capitán Almagro iría a terminar sus días trágicamente perseguido por sus disputas con el clan de los Pizarro.

Así la historia continua, y orquestada por los mismos ánimos y espíritus, tres años mas tarde vendría el valiente hidalgo Don Pedro de Valdivia. El experimentado capitán, armado de una voluntad de acero, decidió seguir los pasos de su predecesor impulsado por la firme convicción de convertirse en un gran señor del nuevo mundo para gozar de los más gratificantes privilegios de tamaña posición. Valdivia, al igual que Almagro, haría historia en Chile. Con estos suculentos y tentadores incentivos se lanza a la aventura de la conquista del desprestigiado territorio, Don Pedro continúo así la fiel voluntad evangelizadora del reino Español. Este ímpetu desciende de las ennoblecidas familias reales de la antigua Europa y de la Iglesias de Cristo, desde los tiempos de Roma, difundir el cristianismo es una obligación moral de influyentes gobernantes, la base de las naciones tiene un sentido profundamente crístico, raíz que viene desde los tiempos del río de Jordán. La Sangreal de Cristo debe habitar en cada conciencia, en cada corazón desde el día que se expandió su conocimiento por las carreteras del Imperio Romano.

Muchos hay en el mundo que han llegado
A la engañosa alteza, desta vida,
Que Fortuna los ha siempre ayudado
Y dádoles la mano a la subida
Para después de haberlos levantado,
Derribarlos con mísera caída,
Cuando es mayor el golpe y sentimiento
Y menos el pensar que hay mudamiento.

No entienden con la prospera bonanza
Que el contento es principio de tristeza
Ni miran en la súbita mudanza
Del consumidor tiempo y su presteza;
Más con altiva y vaga confianza
Quieren que en su fortuna haya firmeza,
La cual, de su aspereza no olvidada,
Revuelve con la vuelta acostumbrada

Con un revés de todo se desquita
Que no quiere que nadie se le atreva,
Y mucho más que da siempre les quita,
No perdonando cosa vieja y nueva;
De crédito y de honor los necesita
Que en el fin de la vida esta la prueba,
Por el cual han de ser todos juzgados
Aunque lleven principios acertados.

Extracto de La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga

Todo a su tiempo, paciencia a los guerreros, con el devenir de las eras que hacen madurar la sustancia del hombre, el camino del Señor se hace tortuoso y oscuro en su lucha por salir a la luz, así como la semilla maya, esta deberá pasar por una gran lucha para poder por fin alcanzar la luz del sol desde la oscuridad de las entrañas de la tierra. La transmutación de la materia a otro estado produce un “stress” natural. En el caso de Valdivia y ciertos españoles cuando alcanzaron fama y fortuna comenzaron a abusar salvajemente del poder ocasionando una fuerte reacción por parte de los nativos, especialmente la del pueblo araucano. Un descontrol natural, adolescente de experiencia, primer encuentro, estallido brutal. ¿Qué hará entonces un ser con un amplio poder, pero sin espíritu, sin santa disciplina, carente de templanza? ¿Acaso no masacrará inocentes y atropellara desmedidamente en busca de satisfacción? ¿Acaso no confundirá los valores de su Dios y tomara las santas palabras en su nombre? ¿Acaso no entraran en el los más bajos instintos y pensamientos? Esencia natural de los cuerpos terrestres en su caminada evolutiva, alimento de la ignorancia ¿acaso la dulce materia de los hombres no tiene una pizca de espíritu en su constitución material? Almagro y Valdivia en un Chile pretérito fueron testigos y nos enseñan cual frágil es la voluntad del hombre en tiempos de tentación, cual difícil se hace para un hombre el poder cuando no es apto para ello debido a su falta de preparo. Estos hombres son testigos de la franca dificultad de cargar la luz en sus propias manos, de la seriedad de las decisiones que se toman sin amparo ni permiso, muchas son las almas que reposan sobre su comando. En fin, este es un asunto típicamente humano, una escuela que cada hombre debe transitar, Jesús entrega el poder verdadero del cielo al hombre, más le advierte de que este será solo para aquellos que sean dignos merecedores ¿Cómo entonces estaremos preparados los hombres para recibirlo? Una vez más, el hombre propone Dios dispone y hace los planes.

En fin, el hado desta tierra,
Si su estrella y pronósticos se miran,
Es contienda, furor, discordia, guerra
Y a solo esto los ánimos aspiran.
Todo su bien y mal aquí se encierra,
Son hombres que de súbito se aíran,
De condiciones feroces e impacientes
Amigos de domar extrañas gentes.

Extracto de La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga

Carlos Pereyra Dekovic

El mensaje de la resurrección

2008 Marzo 20
de villatierra

Exégesis

La comprensión del mundo espiritual y sus leyes inmutables nos permiten percibir de una manera más amplia nuestra vida en el planeta Tierra. Este mundo ha sido entregado en manos de los humanos; al igual que una granja, donde el responsable de la cosecha y producción es el hombre a cargo de ella. Basados en estas máximas podemos afirmar que todo lo que ocurra con este planeta y sus habitantes está únicamente en nuestras manos y es una responsabilidad que tenemos no solo con el planeta, sino con todos los seres que en el habitan.

El hombre es por tanto responsable de todas sus cargas en su camino hacia la evolución. Debe vivir sin reclamar ya que tiene todo a su disposición para cumplir con su objetivo. El sufrimiento es el vehículo de aprendizaje para la depuración del espíritu. Nos torna conscientes de nuestras falencias y hace relucir nuestras capacidades humanas más altruistas, como el heroísmo, la caridad y el sano ejemplo que brindamos hacia los demás cuando nuestras acciones son inspiradas por las divinas luces. Los seres espirituales que nos acompañan en este camino solamente actúan como un sistema de soporte inteligente que nos socorre y nos ayuda desde los cielos superiores.

En toda senda, se nos aparecen obstáculos, son estos los que nos harán grandes y fuertes para proseguir esta aventura. La experiencia en sortear dificultades, adelante en la adultez, nos brindará la paciencia y la calma para enfrentar las situaciones particulares a las que la vida nos somete. Romper los límites, las barreras de la carne, nuestro pensamiento: nos hace conscientes y nos construye seres espirituales con mayor entendimiento de la vida y comprometidos en la causa de la evolución de la especie.

Muchas veces ante un gran límite pensamos que es mejor rendirnos; sentarnos un momento a descansar, y no es hasta que le hayamos superado y enfrentado sin tregua en combate, que aparece una fuerza desconocida que nos posee y nos llena de energía y vitalidad para continuar sin desfallecer. El miedo es nuestro gran enemigo. Nos mantiene estacionados, sin permitirnos progresar. El miedo nos paraliza y nos aconseja con escandalosa voz que no nos adentremos más allá, porque no conocemos lo que podrá pasar. La ignorancia es su gran aliada y las sombras su morada. El miedo nos incita a vivir como estamos, sin mudanza ni progreso. Nuestra grande recompensa no viene sino después de vencerle; donde descubrimos un mundo lleno de aromas nuevos, músicas celestes, armonías luminosas y confortantes. Siempre el espíritu vencerá a la carne, el envoltorio de la carne es transitorio y bien podría no existir. El espíritu, sin embargo, puede vivir perfectamente sin la carne, como lo prueba la ciencia espírita.

Jesús, el hombre más evolucionado que un día piso la tierra, venció los limites de la materia. Su sacrificio en este lindero del universo no se justifica sino como un ejemplo para la humanidad entera y para las eras venideras cuando el entendimiento de la vida adquiera una comprensión mayor por parte de la humanidad. La resurrección nos lleva al límite. Es justamente en el límite de la vida y la muerte que habita el secreto. Se aloja la cura: más allá de los miedos, de los fanatismos, y de la polaridad de nuestras opiniones formadas por nuestras redes neuronales desalineadas. La resurrección traspasa todo lo inimaginable con sus destellos de ciencia profunda. Nos abre una senda para una comprensión intensa y vivencial de la doctrina cristiana. En esa luz revelatoria están contenidas todas las ciencias y todas las religiones desde Confucio hasta el maestro Jesús. El hombre subsiste en su esencia más allá de la carne. Nuestra naturaleza es bicorporea, siendo una parte de carne y la medula troncal constituida del espíritu. Esta senda de conocimiento ha sido abierta por este gran Maestro llamado Jesucristo. La resurrección es la prueba y el ejemplo más fundamental de la doctrina, es el testimonio inapelable de la existencia del espíritu y de la vida después de la transformación de la muerte.

Carlos Esteban

Eurípides y las lágrimas de Jesús

2008 Febrero 8
de villatierra

Érase un día en la Tierra, planeta maravilloso, de verdes bosques, cascadas, glaciares y abundantes aguas que fluían por los mares y ríos nutriendo la vida a su paso. Mundo celeste donde aún muchos de sus habitantes, en aquellos tiempos, aún no alcanzaban la razón ni el entendimiento entre ellos; se sonrojaban todavía los humanos, cual adolescentes, ante la palabra Amor. Los niños contemplaban aún desconcertados a sus padres en busca de una respuesta ante los misterios que les desvelaba el jardín. Corrían los otoños de la existencia en aquel lugar extraordinario y asombroso que poseía todo para que los hombres fuesen felices y se desarrollarán en plenitud. Pero, aún así, el ego y el odio se expandían como una epidemia por los campos de trigales, y el rugido de las ciudades llegaba a perturbar hasta la calma de los bosques; mientras, los animales contemplaban temerosos el espectáculo de los hombres. Reinaba aún la ignorancia en aquella tierra, y decían los ángeles, sobre aquellos hombres, que había que tener paciencia y conformación, pues llegaría el día en se entenderían a sí mismos, descubriendo dentro de ellos el misterio que los haría cambiar y despertar a la verdadera magnitud del verso de la vida. En aquellas alboradas, la humanidad de la Tierra, alcanzaría por fin la luz del creador, reconociendo así su sustancia divina. Cantaban los ángeles que este era un asunto de progreso y merecimiento.

Creían aún estos hombres en monstruos y demonios, en brujos, hechiceros y adivinos, dinero, maquinas, apariencias; creían incluso en la muerte. Los ángeles decían que el demonio no existía, que solo existía la ignorancia. Pero aquellos hombres aún creían en cuentos, pues en cuentos dormidos vivían. Y muchos de sus cantos y artes aún eran burdos de obsesiones y egolatrías. Odios y guerras habíanse transformado en la razón de vivir de muchos. Aquellos días de la tierra irían a pasar, para que nuevas almas llegasen arrastrando la luz de las estrellas y así germinase por fin un jardín en aquella tierra. Podría pasar cualquier cosa con estos hombres, podía pasar que incluso pensasen que estaban ya buenos y sanos. Cuando algún espíritu de luz, de los cielos descendía, era avisado de que probablemente encontraría la muerte por sembrar la alegría, pues estos hombres tercos gustan de vivir como están, desafiando, solo de ignorantes, hasta al mismísimo creador su único Dios. Así fue que Señor les dio profetas, guías e iglesias para que estudiaran las escrituras y preparasen el camino de la cosecha. En un año de esos, hace dos mil, llegó el excelentísimo Jesucristo, en el fin del Imperio Romano, cuando había carreteras para transitar por el mundo y expandir su conocimiento sin demora. En aquellos entonces dejaban los hombres de pelar con palos y piedras para descubrir el vivir civilizado; llegaría lentamente, a partir de ahora, el anhelado Imperio de los Cielos para gobernar con los hombres la Tierra. Lentamente, con paciencia de ángeles, se construiría la nueva tierra, milenios más adelante. Toda gran obra, requiere un largo plazo y esta no sería la excepción. Todo estaba bien calculado y dispuesto.

Sucedió entonces en el simplísimo Sacramento, un pueblo devoto y cristiano de un país acariñado, que caminaba nuestro héroe Eurípides. Convencido y resuelto enseñaba como buen maestro las artes del Señor a los jóvenes que le procuraban, devotos y fervientes aprendices de los rectos caminos del espíritu. Humilde, franco y quisto asumía su tarea con alegría y entregaba cada palabra y enseñamiento con vocación. Traspasaban sus palabras la inteligencia común de los hombres, sospechándose tras su discurso el chispazo divino. Respetado y admirado, nuestro Eurípides dirigíase hacia la plaza del pueblo como lo hacia cada mañana para leer el periódico local. Fue en eso, mientras caminaba, que súbitamente sintió una vibración el oído. Aquel zumbido oscilatorio que siempre le alertaba cuando algún espíritu de luz le venia a comunicar algún mensaje. Acostumbrado ya a estas cosas, miro en torno de si en busca de una banca tranquila y se fue a sentar de inmediato bajo el regazo de las higueras de la plazoleta. Una vez allí salio de su cuerpo como acostumbraba, pues Dios mismo le había concedido tal facultad, y subió a los cielos, tan alto, tan alto, como nunca había llegado. Se encontró de pronto entre nubes, y abriéndose paso a través de ellas, diviso un ser de túnica color de papiro que lloraba sentado sobre una piedra de mármol. Al acercársele, Eurípides, no tuvo duda, estaba frente al maestro Jesús. Jamás hubiese hablado para interrumpirle, pero el despierto Eurípides, sintió que estaba allí por algo, a solas con el maestro y conmovido, cobro fuerzas, y le pregunto:

-¿Maestro, lloras?
-Sí, lloro. Le respondió Jesús iluminado en resplandores de oro.
-Entonces, Maestro, debes tú estar llorando por todos aquellos rebeldes que habitan la tierra y que no escucharon tu mensaje.
-No, Eurípides, no es por eso que son mis lágrimas.
-Debes entonces Maestro llorar por todas las guerras y las calamidades que azotan a la humanidad.
-No, querido Eurípides.
-Entonces Maestro, debes estar llorando por los pobres y los desdichados de espíritu, por los sin fe.
-No, querido Eurípides, no es por eso que lloro.
-Entonces, Maestro ¿dime por qué lloras?
-En verdad te digo que lloro por todos aquellos que si escucharon mi mensaje, y habiéndolo oído no han dado cuenta de las enseñanzas que mi Padre les dejo; no han sabido conducir los rebaños, ni han mostrado con el ejemplo que les deje. Por ellos, es que son mis lágrimas, mi querido Eurípides.

Tremendamente consternado y compadecido del dolor de Jesús, mas aún sintiendo el peso en el alma de haber sido testigo de aquella escena, Eurípides bajo a la tierra, descendió de las nubes y volvió a su cuerpo que reposaba aún sentado en la banca de la plaza de Sacramento. Se sintió tan consternado y tocado por aquella visión, que desde ese día trabajo aún con más ahínco en la obra de los pobres enfermos y desvalidos, entregando su vida a servir a los más desamparados. Desencarno en medio de una epidemia que azotaba a las naciones del mundo después de la Primera Guerra Mundial. Pobre, solitario y entregado, su corazón a las lágrimas y al dolor de Jesús, no descanso hasta entregar su máximo esfuerzo por mejorar la Tierra, esfuerzo que finalmente le hizo dejar la materia contagiado por la peste un 1 de Noviembre de 1918, llego a ser conocido como “El apóstol de la caridad”.

Carlos Esteban

Dedicado al espíritu noble de Eurípides Barsanulfo

Yo Soy: mi propio espejo

2008 Enero 20
de villatierra

¿Qué estás viendo cuando me miras? ¿Si te dijera que vives en un sueño, me creerías? ¿Qué ves cuándo tus pensamientos tratan de entrar en los míos? ¿Acaso no tropiezas con los tuyos? ¿Qué ves cuándo sientes mi simpleza complicada? ¿Acaso no estás viendo tu propia confusión en mi clareza? ¿Cuándo ves oscuridad, no será la tuya? ¿Si te dijera que te amo y te entiendo, me comprenderías? ¿Sabrías amarme como te amo? ¿Tendrías la fuerza, aún sabiendo que del otro lado estás tu mismo en el espejo?

Para quien ve almas nadie le es desconocido, sólo para quien se queda entre los espejos.

¿Si me has odiado no será que te falta amarte? Perdón ¿Si no me has dejado equivocarme, no será que te falta aprender? Alegría ¿Si no has escuchado, no será que te falta oír? Sinfonía ¿Si has insultado, no será que no has sujetado tu mal lenguaje? Armonía ¿A quién atraes? Lo que vibras ¿Qué es lo que vibras? Lo que atraes ¿Quién esta al otro lado de tu espejo? El sol resplandeciente ¿Para quién trabajas, a quién obedece tu materia? A Dios Omnipotente ¿Quién es tu guía? Jesús y María. Lo que ves, es lo que eres, lo que eres es lo que ves. Espejo. Porque eres hijo del amor y no del pecado. Comprensión profunda. Lo que a Dios le cargas es lo que te falta por aprender. Santa Paciencia. Lo que sufres es lo que llevas. Firmeza. Lo que le falta al otro, es por donde cojeas tú también. Temple. Cuándo odias, insultas y penas: más triste se pone tu corazón. Atención. Cuándo juzgas, te juzgas a ti mismo. Cuidado. Cuándo te vendes, te compras. Entereza. Cuando amas, te amas a ti mismo. Grandeza. Cuando sacas la espada, la clavas en ti. Peligro. Cuando no sabes decir no, eres negado. Madurez. Cuando dices sí, eres recibido y cuando desobedeces eres desobedecido. Humildad. Cuando gritas eres callado y cuando callas bendecido. Conocimiento. ¿Quién es ese que esta en tu espejo sino tu mismo? Valentía. Porque cuando te crees inteligente eres torpe y cuando te crees grande eres aún el más pequeño. Hijo de Dios. Cuando sigues el corazón, no estás nunca equivocado. Visión. Por solo seguir la mente ya has tropezado, has olvidado que no tengo yo la culpa de tus pecados.

Azor Náxara

Él separó la luz de las tinieblas, él
establecio la aurora por el conocimiento
de su corazón. Cuando los ángeles vieron
esto, le alabaron, porque Él les había
mostrado lo que ellos no conocían.

Rollos del Mar Muerto, 11Q5

El Mago Blanco

2008 Enero 8
de villatierra

Lo mío se transformó en obsesiva investigación.
Durante la empresa, hallé a más que lo conocieron y también deseaban encontrarlo.
Unos dicen que es leyenda, que nunca existió.
Otros mencionan con detalle las horas y días que pasaron juntos.
Muchos, ni quieren decir. Juran que es cuento.
Recorriendo las calles de su tierra, esa que entre mar y montañas se yergue airosa,
angosta y fértil…Pude conocer más de esta leyenda cuento historia de vida, relato
mentira o verdad verdadera -Lo cierto es cierto, aunque lo crean pocos o nadie-
Lo que es, Es.

Hombre común, alto delgado, gesto austero.
Serio, apenas mínima sonrisa. Las manos quietas al hablar. Sin grandilocuencia.
Sereno. De andar lento. Por momentos, Niño.
Otras como un Hombre, joven, adulto, anciano. Muta.
Voz profunda, ahuecada al oído como proveniente de un tubo de madera.
Para todos tiene un nombre diferente, cuestión que aún no damos con el suyo.
Pero para distinguirlo en el cuento -si es que es cuento- lo llamaré “Rafael”

Vive en un barrio alejado o dos o tres, porque nunca va para el mismo lado al irse.
Sale temprano con ropa sencilla, limpia y humilde. Huele a lavanda.
Algunas veces lampiña la cara, otras, barbado de semanas.
En su mano derecha, una carpeta. En la izquierda, nada.
Balanceando ambos brazos, camina sin exagerar la marcha.
Parece que ése es su trabajo, caminar. Seguramente siempre sabe donde va.

Esa mañana las calles se veían concurridas por todos los que realmente llevan apuro…
Por dormidos, preocupados. Por rutina por ansiosos, por nerviosos, apáticos.
Mendigos sentados en las veredas. Mujeres fregando otras veredas.
Agentes para ordenar tránsito que en todas partes desordenan.
Semáforos, autos, transportes, bocinas, bicicletas, plazas.
Niños a la escuela, madres amorosas. Madres golpeadoras en público.
De todo había. Como en cualquier ciudad.
Los negocios recién abrían sus puertas, y los comerciantes con idéntica maniobra, acomodaban la mercancías.
Y por allí pasaba yo.
Buscaba un café. Iba por mi desayuno.
Lindo lugar encontré. Tomé un periódico del revistero, ubiqué una mesa cerca del ventanal.
No leí el diario, había mucho que ver afuera.
El hombre se detuvo, cambió la carpeta de mano y miró. Me miró.
Yo respondí. Grandes ojos almendra, luces.
Levantó la derecha, palma extendida. Saludo tribal.
No sabía de quien se trataba. Al gesto gracioso, respondí con mi diestra.
Entró, se sentó frente a mí sin que lo invitara. Osado.
En ningún momento me dijo su nombre –Rafael-
Preguntó por el mío, -“Completo”- dijo. Pregunté por el suyo, algo me distrajo, no escuché o no lo mencionó –Rafael-
-Porqué me habrá elegido, me dije, pero no hice la pregunta.
-Estoy trabajando. Por eso te elegí- Respondió.
-Ah…¿Así trabajas? ¿Cómo? ¿Anotas? Veo muchos nombres en la lista en la que me agregaste.
-Mis pacientes. Son pacientes porque esperan ser curados.
-¡Yo no estoy enferma!, respondí en tono más alto, bien derecho el torso.
-Eso crees. Pero sanarás. Luego vendrá el pago.
-¿Qué te pagaré? ¡No creerás que soy adinerada! Estás poniéndome nerviosa, aclara esto.
-Te elegí porque tienes Fe y Algo más. Solo por eso. ¡Los incrédulos son tan difíciles! Todo lo cuestionan, no dejan hacer. Debes ser dócil Mujer.
-No soy dócil, dije.
-Lo serás- firme y segura fue su respuesta.
Desde esa última frase, no hablé más. Él lo hacía mientras tomaba agua mineral. Mi café con leche se enfrió.
Sé bien que estuve atenta. No perdí una palabra de Rafael, aunque no puedo recordarlas.
-¿Te volveré a ver? Dije con tono aniñado, casi un “Quédate”.
-Puede ser, Gracias.
-Gracias ¿por qué?
- Por permitirme entrar- Se puso de pié, se acercó a mí y dejó tres besos, uno en cada mejilla. El tercero en la frente.
Se perdió entre la multitud, pero no pudo hacerlo de mi vista.
Se detuvo frente a un joven disfrazado de malo. Negro el atuendo, aros tatuajes y pulseras con púas de acero. Morral y manos libres que con un gesto negó con la cabeza, palmeó su brazo y siguió caminando.
Rafael también, para el lado contrario.

Enfermé como él anunció. Me curé como predijo.
Estoy buscándolo desde el día que me dieron de alta.
No me gusta quedar endeudada, deseo saber en qué consiste el pago y el Algo más, que al pasar mencionara.
Si alguno sabe de él, recompensaré cualquier dato que pudiera brindar.
Organizo la brigada de mil quinientas personas que también lo buscan, como yo.
Para contactarse conmigo, por favor dejen su comentario al pie.
Eternamente agradecida.

por Viviana Comerón

www.sentires.wordpress.com

Sentires-Agosto del 2007-

Un Año de VillaTierra

2007 Diciembre 29
de villatierra

Mirad: los pavimentos del Cielo
están tapizados con ancha capa de oro:
ni el más pequeño mundo que con tu mirada veas
hay que no cante en su camino como un ángel
y que no se una con los querubines de joven ojo.
Esta es la armonía de las almas inmortales,
pero mientras nos cubra esta impura vestidura
de corrupción, no podemos escucharla.

Willian Shakespeare, El Mercader de Venecia, Acto 5

Gracias: A todos lo que han cooperado en este espacio de desarrollo para el alma y las sagradas ciencias; gracias a todos aquellos lectores desconocidos que no han dejado huella, pero si un aliento sustancial. Expreso mi concreta gratitud a quienes aportan y han colaborado en esta humilde defensa del espíritu llamada VillaTierra. Es una loa a la fe del hombre, al mundo del espíritu y a la chispa divina que habita en cada ser para que algún día se manifieste el sueño de toda alma despierta: la paz y el entendimiento entre los hombres de la Tierra. Especialmente gracias: Carolina, Viviana, Andrea y Marianella y a tantos mas. Extiendo este saludo por el ánimo, el aliento, los parabienes y buenas palabras que han nutrido mi espíritu con la enriquecedora experiencia de compartir el conocimiento. Gracias Maestro Jesús, gracias Virgen Maria por nutrir mi sustancia con sus alientos divinos y permitir que el sueño de servirles se hiciere realidad. Por que solo ustedes siempre supieron que este fue el sincero sueño de un niño.

Carlos Esteban

So na noite se ven estrelas

2007 Diciembre 20
de villatierra

Peço esta frase dos avós Maias do Yucatan para referir-me à noite, aquela estação mágica que é sustentação da luz.

Antes que o mundo fosse mundo, antes das estrelas que iluminam a abóbada celeste irradiaram aquele brilhar, antes que o sol aparecera cada manhã a confortar nossas matérias com a sua fosforescência: existia a obscuridade. A obscuridade é o pano de fundo das estrelas. O sustentáculo da luz ¿Como veríamos a luz se a obscuridade não existisse? O santo preto, composto também da luz em um outro estado, deixa testemunha, como escola, dos contrapesos necessários para o desenvolvimento das forças irmãs e complementares; vivem pela galáxia, os cantos estelares, entre a poeira do destino, viajando como energia suprema. Antes do dia aparece-se, o preto opaco na noite existiu; antes que os mares jogaram a vida nutrindo os cultivos de seres na terra, o preto elegante foi parte do concerto. A semente emerge da obscuridade da carcaça terrestres e recebe a luz que ativarão o descanso de sua matéria e que o transportará a outro estágio da existência. O rebelde alcança a compreensão quando o sofrimento ele tem o movimentado a coisa suficiente como motivar uma mudança da visão e de atitude. A magnificência e o conforto da luz são apreciados após uma noite longa da obscuridade. Valor grande ao sol, verso à noite e à lua que nos amostra essencialmente as dois fulguras. A força da obscuridade, onde o preto, sinônimo da cor infinita e místico que contem a luz do criador em cada corda de sua substância, é um presente que há receber com a mesma gratitude que ao sol. A obscuridade não tem que ser derrotada, não tem que ser perseguida, ela tein que ser integrada ao acordo de nossas vidas pra sentir e expressar de outros ângulos a luz do criador; do mesmo jeito em que os 13 tons da escala musical são necessários para criar um sinfonia completo. Hágase a luz. A noite é amiga da reflexão, da meditação, originando sentimentos difíceis de compreender entre os homens e os animais. Entre os medos, o sofrimento e as visões que nós experimentaremos durante a noite escura, um ser natural e fortificado emergirá. Da profundidade da noite nós retornamos movimentando nossos medos para receber ao sol, para purificar nosso espírito e nossa matéria; as águas do inconsciente, da vida, lecionam a nós no combate com a involução; para não retornar à besta, para levantar nosso ser para a compreensão das estrelas. Virá a arte, a dança, sinfonias ao concordo dos tempos. Quando todo isto acontece controladamente e que nós podemos experimentar um enriquecimento de nossas vidas, deijando os medos, observando eles com tranquilidade a fim de progredir em nossa experiência da vida na transição para a construção do ser supremo.

Carlos Esteban