La Palabra

2008 Septiembre 29
de villatierra

Exégesis del lenguaje divino y otras consideraciones conexas.

Salve el verbo, aquel que no tiene palabras complacientes, sino que lidia con la verdad y la transparencia como recurso del día. Porque el verbo complaciente es una miel venenosa y un fruto que emponzoña…

La palabra directa, no hace daño, es un gusto adquirido que toma tiempo y paciencia poder disfrutar. La comprensión de la ciencia celeste, a través de un verbo terráqueo aun exiguo, es demasiado compleja para que sea derramada milagrosamente desde los cielos -como tantos hablan en estos días- los hombres morirían asfixiados con su sola proximidad. Sería como conectar una corriente de miles de voltios a un delicado cuerpo sin preparación para lidiar con esos voltajes. El transformador, en este caso el espíritu, ha de ser entrenado con el fin de que aumente su capacidad de energía lenta y progresivamente. La magia no existe, si existe la ciencia.

La relación del lenguaje que durante milenios se ha usado en las escrituras es siempre el lenguaje de un Padre que alecciona a sus hijos con el fin de que estos aprendan. Son palabras duras; otras veces un bálsamo de conforto desde una altura insondable que despiertan en nosotros un mareo natural ante la dimensión de su profundidad: mensaje que cargan las voces de la doctrina que los espíritus traen a la Tierra. Natural es en su momento que el hijo cuestione el poder de las palabras de su Padre, será ahí en aquel momento que tendrá que aprender que su creador solo busca conducirle hacia el bien porque le ama por sobre todos los eventos.

Los ángeles que se relacionan con la Tierra, son ángeles de la batalla, de la buena nueva y de la asistencia misericordiosa. Porque aquí abunda la desobediencia. Esa es una sentencia que emana de nuestra propia naturaleza progresiva. Por ahora tenemos guerra, sufrimiento, hambre y desigualdad, pero estamos en el camino del progreso. Dentro de cada uno vive la respuesta, porque el amor está en todas partes, depende de nosotros poderle encontrar. Nadie nos margina de el, ni nos lo niega. A pesar de todo, estamos mejor que ayer. Cada día son más las personas que aprenden a leer y están en el camino de la ilustración.

La Biblia sentencia en sus pasajes que el hombre no tendrá paz hasta que no reconozca las Leyes de Dios. ¿Quién se atreve a poner en duda a este Padre que nunca se equivoca? Este Padre, que atraviesa el incesante paso de los tiempos y el ritmo imperturbable de las palabras través de los impasibles eones, sabe de aquello que habla.

Vivir en este planeta es lo más parecido a una escuela. Aquel seminario donde habemos todo tipo de alumnos, pero aunque pensemos y conversemos entre nosotros mostrando nuestros conocimientos y desplante en el mundo, no somos más que niños aprendiendo dentro de un aula. Afuera la vida pasa y sigue su rumbo. Las estrellas siguen avanzando, la gente llega y se va. Dios nos observa desde el infinito. Millones de cosas suceden cada centésima de segundo sin que nosotros llegásemos ni ha sospechar, ni enterarnos, que influencian nuestra vida cotidiana.

El recuerdo de los ancianos está con los animosos, con aquellos que aprecian la existencia y que fueron fieles durante la vida entera. Los alumnos, todos nosotros, hemos de tener atención con las palabras de los maestros, estudiarles y revivirles. Las alas que nos da el corazón, son las sentencias de nuestra caminada, luz que nos guía en medio del túnel de la incredulidad y la ilusión. Paso a paso, palabra a palabra, la verdad se asoma con paciencia y calma través de la imperturbabilidad terráquea.

Los juicios han de estar prohibidos, al igual que la perturbación que se aproxima como bichos que nos agujerean la tranquilidad de nuestro silencio. El objetivo siempre será perturbar la armonía. Todo al revés. Como bien enseño Jesús con sus parábolas. Lo que parece no es y aquello que no parece, es. Un mar de diferencia. Para ello debemos de ir a la escuela y aprender a leer bien para poder hacer una buena diferencia cuando leamos la realidad, como cuando leemos un texto, e interpretamos aquello que realmente decreta, de lo que es parte de nuestra incomprensión debido a la falta de discernimientos y experiencia. La interpretación correcta del lenguaje hace una gran diferencia en nuestra verdad relativa, no así en la verdad universal que emana de Dios.

Nuestra verdad es relativa; ella al estar conformada por cada una de nuestras experiencias, es diferente de las otras personas. Cada quien tiene su manera de mirar las cosas, ello influenciará directamente el entendimiento y vivencia de la verdad de cada individuo. La comprensión es un arte que se desprende de la paciencia y el entendimiento. Adelante, más lejos, irá a aparecer el bálsamo que conforta el corazón y que le permite al espíritu liberarse de sus cargas para alcanzar la libertad de la que tanto hablan las escrituras.

La verdad de Dios no es relativa, es absoluta. Ella no depende de nuestras interpretaciones, ni de nuestros conceptos, es auto-generada y causal, no precisa de nosotros para ser una realidad, y es la respuesta a todo aquello que ven nuestros ojos, perciben nuestros sentidos, o experimentamos durante la vida. Esa es la verdad que busca el hombre a través de la religión, la ciencia, la historia y el arte. El lenguaje trabaja al servicio de esa causa noble en su más íntima expresión. La exégesis –el arte de interpretar las escrituras sagradas- es tarea de hombres, porque Dios sabe muy bien de lo que habla, nosotros, sus hijos, no estamos en esta tierra más para hacer el ejercicio de aprender de su infinita sabiduría.

Azor Náxara

Lanzamiento del libro: Voces de la Era del Espíritu – Bitácora de un Guerrero

2008 Junio 22
de villatierra

Título: Voces de la Era del Espíritu – Bitácora de un Guerrero
Autor: Azor Náxara
Fecha de la edición: Junio de 2008

libro_21 Voces de la Era del Espíritu – Bitácora de un Guerrero es un libro para aquellos que en esta era se aventuran en el mundo del conocimiento del espíritu. Es un texto de Ciencia Espiritual, pero también es una obra de arte donde se mezclan la prosa, la poesía y el cuento para dar forma a una viaje apasionante a través del conocimiento ancestral. Su naturaleza profunda, el serio tratamiento de los contenidos y la lozanía que caracterizan a este primer libro, lo sitúan como una obra revelatoria que tiene el propósito de mostrarnos el camino de la fe y poder espiritual.

Azor Náxara, es un buscador incansable que ha recibido la misión de escribir asistido por los espíritus, entregando mensajes de realidad, orientación y conforto en estos difíciles tiempos de transición que vive actualmente la humanidad de la Tierra.

Pedidos:

Original en Papel:

Para adquirir un ejemplar original en papel puedes encargarlo pinchando aquí.

Formato ebook:

Para adquirir un libro en formato electronico (PDF) puedes encargarlo pinchando aquí.

Chile:

Para más información puedes contactarte al siguiente correo electrónico: pedidos@azornaxara.com

Voces de la Era del Espíritu

2008 Junio 13
de villatierra

Quiero agradecer especialmente a todas las personas que han encargado mi nuevo libro. A las que han dado el nombre y a las que han escrito cosas hermosas referidas a mi trabajo anónimamente.

Debo informar que el precio del nuevo libro “Voces de la Era del Espíritu – Bitácora de un Guerrero” quedó fijado en 17.70 dólares. A pesar de ser este un libro a precio de mercado, su costo es obviamente un poco más caro ya que su sistema de impresión es por demanda y están impresos en excelente calidad en Estados Unidos. Aún así, vale la aclaración solo para aquellas personas que pudiesen tener alguna duda o pensar que pienso hacerme rico. Ya soy rico.

Todas aquellas personas que “no tengan tarjeta de crédito” pueden adquirir el libro directamente conmigo en la siguiente dirección de correo electrónico:

villatierra@gmail.com

Aquellas que si tengan tarjeta de crédito lo pueden hacer mediante el siguiente enlace:

http://www.lulu.com/content/2629550

Este trabajo tiene un profundo contenido espiritual y como todo lo espiritual, no tiene precio. A toda persona que compre un libro agradezco de corazón porque ayuda a financiar este trabajo que es una vocación escogida con el corazón. Además constituye una gran ayuda para la espiritualidad del hombre dedicar recursos para que sus temas sean difundidos.

También me gustaría agradecer especialmente a los lectores, ya que desde ya hace bastante tiempo han sido muy respetuosos con mi trabajo y sobretodo en los comentarios, que era un problema recurrente en este lugar. Esa es una conducta madura de parte de los lectores que se agradece, ya que permite que mayor cantidad de información sea difundida y a mi me resulta más motivante continuar. Este nunca ha sido un foro como tantos más sitios. Todo lo contrario, pretende ser, como lo dije una vez, una “defensa del espíritu”. Aquí son bienvenidas todas aquellas personas que deseen aprender, partiendo por mí. Como aquí hay un contenido literario, es importante que la calidad del lenguaje se mantenga. Incluso sería genial un día llegar a sacar el filtro de moderación. Aunque se que aún no estamos preparados para ello. Veremos…

Finalmente agradecer a todos mis amigos que me han apoyado en este trabajo, desearles lo mejor a ellos y sus familias.

Feliz fin de semana a todos.

Buenas Noches.

Carlos Pereyra Dekovic y seudónimo.

Mensajes de las estrellas

2008 Mayo 5
de villatierra

Descifrando el firmamento

Cuando el hombre llame a las alturas para que desciendan los gobiernos divinos a la Tierra, se verán los frutos al amanecer de la calma. De las estrellas somos, y quien nos gobierna, es nuestra sustancia divina. Nuestra inspiración vital reside en ese soplo exponencial que viajó determinado a través del cosmos y germinó un día en esta tierra.

Cada tribu del mundo pertenece a una estrella, nuestra fisiología humana esta hecha de estrellas, arrojadas a través de los tiempos y los espacios por el estallido de las supernovas que transportan las materias por el universo.

Hubo un día, al igual que hoy, en que los dioses anunciaron a los incas y a los mayas el fin de sus imperios, ya que un nuevo Dios se revelaría para inspirar las épocas venideras. Fue un profundo tiempo de transición cósmica. Los iniciados y licenciados del tiempo entendieron este desafió, no sin antes caer en el desconcierto y en una profunda tristeza.

Así sucedió, y aquello que estaba escrito en los cielos, se manifestó en la materia. Vino entonces el tiempo a enseñarles, dichosas las señales de los astros, a instaurar una nueva jerarquía en la Tierra. A pesar del caos aparente un nuevo amanecer se aproximaba.

Al igual que hoy, músicas, campanas y sonatas siderales anunciaron los solsticios, y el encaje de los tiempos llegó aplastando el horizonte, variando un nuevo infinito de posibilidades para reflexionar y ablandar la caminada el hombre; para comprender, mediante el estudio de su propia historia y su titánico esfuerzo, como plantar, cultivar y hacer germinar una fértil granja para cumplir con el plan del universo. Subir un estadio. Entrar en un nuevo tiempo. Todo es transitorio en la medida de las eras. Así como nuestra comprensión de la verdad y de la realidad. Nuestros errores de hoy abren los caminos hacia la perfección del mañana.

Un nuevo amanecer emerge para guiar los tiempos de los hombres. Todo aquello que nos incomoda, vive dentro de nosotros. Todas aquellas palabras y prácticas que nos hacen exaltarnos encuentran una morada dentro de nuestros espíritus en los momentos en que tenemos baja la guardia. Han de emerger las cualidades divinas en nuestro ser a través de nuestra devoción inspirada por los éteres divinos. No existe en la tierra hombre que no haya pensado en la divinidad al contemplar las estrellas. Ahí esta la quid, el puzzle de los tiempos. La clave: en nosotros, Dios. No en la política, ni la religión, ni en el juicio a nuestros semejantes, que se transforma en nuestro propio lapidamiento, sino que a través de obedecer a nuestro superior supremo y mandante de esta aventura.

¿No es acaso más fácil el camino, cuando uno hace caso a alguien que sabe? ¿No es ese el objetivo de un profesional o un erudito? Suavizar su trabajo y aprender, para ser cada día mejor, con la mira puesta en la perfección y las divinas luces que inspiran el bien común, la sensatez y el amor de la revelación.

Caminamos todos el sendero de los jardines de Araba. Enhorabuena la Era del Espíritu que refresca nuestra visión, alimenta el vigor de nuestras almas, entierra a nuestros muertos, con el cariño y el reconocimiento que merecen todos los humanos y el dueño de estos cuerpos, regidor de esta materia. Sepultar la ira y el odio, ponerle una tranca a nuestra puerta para que en ella no entre codicia ni maldad. La historia no nos pertenece, participamos en ella; nuestra vida no es de nosotros, es un permiso divino.

En las alturas, una voz viene avisando. Hay que andar sobre aviso, hay que estar con las botas puestas que está sucediendo, no es afuera, es adentro que está acaeciendo: desde los astros, en el espacio exterior, se manifiestan las energías pululantes del universo en esta tierra fértil para quien sabe ver. Sucede que sucumbimos en las apariencias, parece que el mundo se fuera acabar y viene con más fuerza que nunca aquella historia que es sustento de toda historia y que desciende de las aguas del Jordán.

Hoy la sociedad adolece de Dios, he allí su perdición. Aquellos que han querido inventar políticas y regímenes, sistemas y doctrinas humanas lejos de la Ley Universal, han fracasado, la historia les ha devuelto, con su caída sus pregonamientos e ideas livianas, conducentes a las masacres y a la guerra, a la esclavitud de las masas y a la miseria espiritual. En el mañana cuando esta generación no esté, rendiremos culto a nuestros muertos que nos gobiernan y nos influencian. La Tierra estará representada por lideres superiores que entenderán la mecánica del tiempo, la vida, la ciencia del espíritu y del universo. Los espíritus de la avanzada hacen camino, disfrutarán de este regalo las generaciones posteriores, conscientes de su rol en el cosmos y de su responsabilidad con el planeta.

Los signos avanzan, no se detiene el curso suprainteligente del universo, los soles no paran de hacer su trabajo, el mundo no para de dar vueltas y la luz sigue irradiando la composición del eter. Los nuevos niños continúan naciendo para transmitir su sabiduría a los ancianos. Nuestros hijos construirán una tierra justa en armonía con los vecinos estelares. La transición de la carne y la materia en el universo es una ofrenda a la ilustración del mañana.

Entonces ¿Qué se puede hacer sino agradecer? ¿Qué se puede hacer que no sea alabar el firmamento? Hoy más que siempre. Hoy, nuestras angustias y nuestros llantos no son más que polvos del desierto en un mar lleno de vida. Para seguir la luz, seguridad y obediencia a los preceptos de los maestros, es necesario tener una opinión, una definición clara, valórica de la vida y de la convivencia con los semejantes. Responsabilidad social. Tener una actitud firme frente a la adversidad y la oscuridad. Dar la cara y caminar de frente mirando a las multitudes de nuestros hermanos a los ojos, reconociendo su sustancia divina, en vez de alimentar su oscuridad y malas tendencias. Sin duda, esto es difícil, no es para cualquiera, aunque todos andamos el mismo camino y nos perdamos un instante en el mall, en las liviandades de la ilusión y transitemos la penumbra, está aquí, leyendo, que dentro de nosotros existe un espíritu, chispa sustancial que tiene profunda conciencia de estas palabras, afirmaciones en blanco de declaración. Cuidado con marearse, preste bien atención. Respire, relea, descubra la capa de la cebolla. Nuestro maestro es nuestro sufrimiento, nuestras privaciones son el cultivo que florecerá mañana dándonos de beber de la vida.

Estas palabras, esta historia, es para los niños que reconocen la sustancia como un juego con el divino, más allá de los egos temerosos que opacan la real magnitud del concierto de la vida, lejos de los que ven política en las cuestiones de valores, lejos de los que se confunden en el mar de las pequeñeces egoístas que nublan el resplandor del espíritu, espejo de las alturas de la grandeza del creador.

Buenas Noches.

Carlos Esteban

Jesús y el mundo

2008 Mayo 3
de villatierra

Si Jesús no tuviese confianza en la regeneración de los hombres y en el perfeccionamiento del mundo, naturalmente, no habría venido al encuentro de los hombres y no habría caminado en los oscuros caminos de la Tierra.

No podemos, por eso, perder la esperanza y no nos cabe el desánimo, delante de las pequeñas y benditas luchas que el Cielo nos concedió, entre las sombras de las humanas experiencias.

Espíritus sublimes, salieron diplomados en santificación en la escuela del mundo, constituidos hoy en patrones benditos de la evolución terrestre.

No nos compete menospreciar el plano de aprendizaje que nos alimenta y nos abriga, que nos instruye y nos perfecciona.

Si el mejor no auxilia al peor, en balde aguardaremos la mejoría de la vida.

Si el bueno desampara al malo, la fraternidad no pasaría de mera ilusión.

Si el sabio no ayuda al ignorante, la educación redundaría en mentira peligrosa.

Si el humilde huye del orgulloso, surgiría el amor como vocablo inútil.

Si el aprendiz de la gentileza menoscaba al prisionero de la impulsibilidad, el desequilibrio comandaría la existencia.

Si la virtud no socorre a las víctimas del vicio y si el bien no se dispone a salvar a cuantos se arrojan a los despeñaderos del mal, de nada serviría la predicación evangélica en el campo del trabajo que la Providencia Divina nos confió.

El Maestro no era del mundo, pero vino hasta nosotros para la redención del mundo.

Sabía que sus discípulos no pertenecían al acerbo moral de la Tierra, pero nos envió a convivir con los hombres para que los hombres se transformasen en servidores devotos del bien, convirtiendo el planeta en su reino de Luz.

El cristiano que huye al contacto con el mundo, con el pretexto de resguardarse contra el pecado, es una flor parasitaria e improductiva en el árbol del Evangelio, y el Señor, lejos de solicitar ornamentos para su obra, espera trabajadores abnegados y fieles que se dispongan a remover el suelo con paciencia, buena voluntad y coraje, a fin de que la Tierra se habilite para la sementera renovadora del gran Mañana.

Fuente: Coraje
Espíritu: Emmanuel
Psicografía: Francisco C. Xavier

El apóstol Santiago, un santo aparecido, en la Nueva Extremadura

2008 Abril 22
de villatierra

Historia Espírita de Chile

Como es natural en nuestras ciudades hispánicas, ellas se erigen desde las arboledas de la Plaza de Armas hacia los suburbios concéntricos. En santo principio de causalidad, Don Pedro el conquistador trajo a Pedro el apóstol a Chile el 12 de febrero de 1541. Junto con fundar y poner la primera piedra la cuidad “Apóstol Santiago de la Nueva Extremadura”, Don Pedro de Valdivia dio órdenes de edificar el primer templo de la nación que corresponde a la Parroquia El Sagrario ubicada en la Plaza de Armas; esto sin duda, en franca señal de la devoción y espíritu evangelizador con que vestía la misión española en aquellos entonces. Ese mismo espíritu, de ahora en adelante, sería cimentado por los españoles en las tierras de Chile.

Y así fue que el Alarife Pedro de Gamboa se apresuró a dividir el terreno en manzanas de 138 varas, de acuerdo con lo determinado por las leyes de Indias, dejando entre ellas calles de 12 varas. En aquellos tiempos la ciudad de Santiago era un campamento militar y como tal estaba regida por estrictas normas marciales. El toque de queda era rigurosamente respetado y nadie se aventuraba en sus calles por la noche. En caso de una emergencia los ciudadanos debían reunirse dentro de la empalizada que cercaba La Plaza de Armas, en ella, a cierta altura, un camino de ronda hacía circular a los centinelas que esperaban premunidos de armamento el ataque del temible guerrero Michimalonco, gran caudillo de la nación Picunche, que en aquella época dominaba bajo su cetro la zona central del Chile.

Cuenta la historia sagrada que un 11 de Septiembre de 1551 se encontraba Valdivia de campaña junto a sus huestes en el sur, asegurando la colonización de las tierras de Arauco indomado. Fue una mañana al amanecer que seis mil nativos bajo el comando resuelto de Michimalonco se lanzaron a atacar el caserío que los españoles habían montado en el flanco norponiente del cerro Santa Lucia, lugar estratégico por su visión única del valle y por su cerco natural que le proporcionaban los dos brazos con que contaba el Río Mapocho.

En aquellos entonces Doña Inés de Suárez era la encargada de dirigir a los hombres en ausencia de su compañero y caudillo de tropas Don Pedro, ganóse el respeto y admiración de los soldados al servir incansablemente de enfermera durante el inclemente viaje a través de los Andes, siendo la única mujer de la expedición y mostrando un carácter y coraje a prueba de hombres. Al mando de cincuenta y cinco soldados, que habían quedado en la ciudadela, premunidos de cañones, arcabuces, hachas, lanzas y espadas, resueltos a sangrar por sus vidas, les resistieron en batalla. Dantesca fue la visión y el pánico que generaba el avance de las tropas organizadas de Michimalonco sobre el caserío. Una vez en el objetivo, los dueños de las tierras prendieron fuego a las casas de paja y barro dando gritos y declamando arengas en contra de la dominación de sus tierras.

Doña Inés no titubeo en el enfrentamiento, condujo con decisión y aplomo a sus soldados, superiores en armamento y tecnología; a pesar de la diferencia dominante de número, pudieron resistir las primeras horas del teñido combate. Ella misma, durante la batalla, no vacilo en hacer degollar a seis caudillos nativos prisioneros mientras vomitaba dirigiendo la ejecución. Las seis cabezas fueron clavadas en lanzas y ejemplarmente exhibidas en la empalizada alrededor de la Plaza de Armas; último amparo de los aterrados españoles. Este era el macabro símbolo de que se quedarían y darían cruenta y encarnizada lucha fuesen cuales fuesen las consecuencias. Mientras, se oían los rezos de las mujeres, las suplicas por la misericordia de sus carnes y sus suertes, la batalla no daba tregua ni descanso…

En escena, los ejércitos nativos de Michimalonco avanzan en nueva y organizada ofensiva, resueltos a acabar este negocio de una vez. Súbitamente, ocurrió lo inimaginable. Comenzaron a huir despavoridos los hombres de Michimalonco, como si un aparecido les hubiese helado el alma con un rayo. Los españoles, perplejos con lo sucedido, no llegaron a comprender lo que había ocurrido sino hasta después de la batalla, cuando los mismos nativos relataban lo acaecido aquel día en el campo de honor:

“En esto ví el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco y el que estaba montado sobre el se llamaba Fiel y Veraz el cual juzga con justicia y combate. Eran sus ojos como llamas de fuego, y tenía en la cabeza muchas diademas y aun nombre escrito, que nadie le entiende sino él mismo. Y vestía una ropa teñida en sangre, y él es y se llama el VERBO DE DIOS. Y los ejércitos que hay en el cielo, le seguían vestidos de un lino finísimo blanco y limpio, en caballos blancos. Y de la boca de el salía una espada de dos filos para herir con ella a las gentes. Y él las ha de gobernar con cetro de hierro, él mismo pisa el lagar del vino del furor de la ira del Dios omnipotente, y tiene escrito en su vestidura y en el muslo: Rey de los reyes y Señor de los señores.”

Apocalipsis XIX-11

Este texto del Apocalipsis de la Biblia es quizás la manera más descriptiva para resumir la realidad que vivieron aquellos hombres el 11 de septiembre de 1533. Los guerreros de Michimalonco relataron algo muy parecido a lo escrito en la Biblia por el apóstol San Juan. Curioso resulta que solo los nativos tuvieran esta visión en el campo de batalla, los españoles afirmaban simplemente no entender lo que había ocurrido aquel día, al parecer no vieron nada en el campo, aparte de la inexplicable huida de los enemigos. Los naturales describieron con detalle a un jinete blanco que cabalgaba con una espada sobre los cielos del valle de Santiago, despavoridos huyeron ante semejante espectáculo. Miles fueron los testigos de esta visión y simultáneamente contaban la misma historia unos y otros por distintos lugares.

El apóstol Santiago, Hijo de Zebedeo, había aparecido una vez más, ahora en las distantes tierras de Chile, recordando la batalla del rey Ramiro I de Asturias cuando se enfrentó a las tropas musulmanas de Abderramán II en desigual combate. En pleno estruendo de la batalla el apóstol Santiago se aparece con su espada en mano montando luminoso su célebre caballo blanco dando de sablazos a los infieles. Una vez más, y como siempre, los vestidos en nombre de Cristo, dominan contra pronóstico humano el combate y el mito jacobeo ultrapasa los montes Pirineos. Se consagra a partir de este suceso el apelativo de Santiago Matamoros, siempre después de él, como quién lidera la avanzada en combate, ha de venir la Virgen María.

Ahora, los hombres blancos traían más que pólvora, arcabuces, espadas y acero; Dios mismo venía con ellos y deseaba que se quedasen en aquellas tierras. Los españoles interpretaron la visión que habían tenido los nativos como la del Apóstol Santiago montado en su caballo blanco. El cielo había hablado para los naturales también en estas distantes tierras del fin del mundo. Desde ahora Michimalonco y sus hombres cambiarán de actitud hacia los extranjeros, pasaran muchos a ayudarles y a aprender de su Dios, idioma y costumbres. Años mas tarde el mismo Michimalonco se convertiría y ayudaría en la causa de los españoles. Esta señal determinante sirvió para calmar los ánimos en los valles centrales, y fue decisivo para asegurar la supervivencia de la colonia de españoles, y de la ciudadela del Apóstol Santiago de la Nueva Extremadura.

A medida que las tropas avanzaban hacia el sur del territorio internándose en las selvas australes, se sucedían combates y escaramuzas al paso de las tropas. Esta no sería la primera vez que los nativos verían aquellas señales espirituales con los conquistadores, muchas son las historias donde los naturales hablaron de señales espirituales con los sellos del cristianismo. Generalmente se daban en los campos de batalla. Estaban temerosos, y al igual que un día, como le sucedió a Moctezuma, Atahualpa y tantos más, vaticinaron un cambio profundo en los tiempos y con ello el fin de una etapa en sus vidas y reinos. Lo que habían dicho los abuelos videntes años antes, sobre la llegada de estos hombres de barbas y cabellos como el oro, era verdad. El cielo revelaba que los tiempos estaban cambiando y las profecías se estaban cumpliendo. ¿Qué tipo de magia era esta? ¿Qué Dios era este? Perplejos y asombrados, muchos se fueron convirtiendo a la santa fe, bebiendo las palabras sagradas de las escrituras conforme está escrito.

Ya en resuelta avanzada, en el trazado de los solares y en la demarcación de la nueva ciudad y colonia hispana, el decreto mismo de cada fundación es prácticamente cristiano. Los hombres trabajan encomendados a las santas defensas. Ya ha sido probado que es por ello que se mantienen aún con vida. Dios esta presente a través de los hombres, orquestando desde las alturas la evolución de su comarca. Se han mostrado las señales que sirven de empuje para esta obra. Se construye una nueva tierra bajo el manto estrellado de la noche galáctica, quien espera un suspiro de luz para plasmar el inconsciente, tal cual fuera una película fotográfica de los tiempos. Un solar le es entregado a la Iglesia para que con el haga la voluntad de Dios en el centro mismo del nuevo reino. Los valores del estado se cimentarán en Cristo y su doctrina, independientemente de la consciencia de los hombres, estos seres velarán por el territorio. Un fin por sobretodo pedagógico y de progreso en gran escala. La nueva nación que ahora se constituye bajo el manto de María, en el primer impulso de los hombres; será una tierra igualitaria donde reinara la paz en la medida humanamente posible; donde los valores fundamentales de la doctrina cristiana brillarán sobre el reino de la materia.

Mientras, la tranquilidad lo permitía, las gentes del nuevo Santiago, en épocas de la colonia, imprimían estos ánimos y pensamientos en sus labores diarias; en la confección de sus objetos; en el humor cotidiano infundían el vigor cristiano en el pensamiento renovado; en el ánimo de erigir: los hombres soñaron un mundo mejor, lejos de las callejuelas de la vieja Europa. Como en todo primer impulso, la intención es encantadora, el mundo parece beldad; a instantes el Sol radiante parece nunca acabar. La libertad alada se posa por sobre los hombres, entre relámpagos, la ilusión parece cercana a la realidad.

Un poco más allá, el camino al infierno aparece ante nosotros, ornado de buenas intenciones. Este primer impulso creativo de los primeros ciudadanos de Chile en el siglo XVI, es el sueño de la nueva realidad que se ira a construir desde ahora en estas tierras, una fundación fuerte como para soportar los rigores de la historia que se aproxima. Las Naciones, como células, nacen de otras, para después hacerse libres, una vez conociendo la libertad, volverán a unirse para crear algo supremo.

La parroquia El Sagrario símbolo de la primera piedra de la Iglesia de Cristo en nuestra nación, fundada por Don Pedro de Valdivia en 1541, en nuestros días corresponde a la capilla, a un lado de la Catedral Metropolitana, donde se encuentra una imagen de la Virgen del Carmen patrona de las tierras de Chile, encargada a la casa Rorissier, en París, por José Ramón Ossa y Mercado para su residencia en Copiapó. La imagen llegó a Chile en 1828, luego de haber pasado por muchas Iglesias, conventos, procesiones y hospitales. A su manera y ataviada de misterio llegó a Chile la sagrada doctrina. Desde el corazón de la ciudadela del “Apóstol Santiago de la Nueva Extremadura”, irradiaría la Iglesia, un nuevo esplendor en las duras jornadas de los hombres; estos son los planes en las alturas, aquí abajo en la tierra reina el desconcierto, el poder enceguece a los hombres. Presa de ello, aparecen las tempestades cotidianas. Sabemos que la doctrina es Santa ¿pero los hombres? ¿Y sus pensamientos? ¿Qué harán con el poder? Entonces debemos tener la calma para entender “en la medida de lo posible” lo que aquí sucede. Medida humana, imperfecta: he aquí la base de los relacionamientos humanos: en mi reposa la responsabilidad única de mis actos; ello influirá directamente los ánimos del entorno. Rezad. Nuestra Madre Santa inseminada del espíritu divino aboga por los hijos de la tierra en linaje santo, perpetuando el avance de la humanidad como obra suprema.

Aquí abajo, en la Nación Tierra, encarnadas las ánimas, los sagrarios iluminan como estrellas las ciudades del hombre, cruz que viaja por los espacios dando testimonio de la obediencia de sus hijos al comando del planeta. He aquí nuestro tesoro en la construcción de nuestra historia; pequeña imagen del cielo en la tierra; tierra santa: la obra más anhelada por los hombres. Todos la quieren pero, ¿Quién está preparado para habitar en ella?

Carlos Esteban

La Virgen María en el Reyno de Chile

2008 Abril 20
de villatierra

Historia Espírita de Chile

Permítame, el respetable lector, continuar con nuestro recorrido para que volvamos a las cordilleras andinas del norte de Chile, a la altura de Copiapó, entre la sequedad mortal del desierto de Atacama y el frío inclemente de las misteriosas cumbres andinas que se elevan ante los conquistadores, tras ellas cualquier cosa es posible…

Corría el año de la Era Cristiana de 1536, hasta los tiempos gregorianos han sido bendecidos en nombre del Cristo Rey, Don Diego de Almagro junto a sus casi 500 soldados y más de cuatro mil auxiliares nativos, cedidos por las autoridades incásicas, caballos y llamas con pertrechos conducidas en tropillas, atraviesan el paso cordillerano para entrar en el Reyno de Chile ante la atenta y cautelosa mirada del Cóndor y la protección divina de la Virgen María. Almagro está confiado de que la expedición tendrá fortuna encontrando una cantidad de oro fabulosa descrita por los Incas, además ambiciona descubrir y tomar posesión de nuevas tierras en nombre del Rey, con los beneficios que ello conlleva, mientras que las autoridades Incas esperan secretamente que la fiereza de los araucanos y la inclemencia de las condiciones climáticas logren por de una vez poner fin a la ocupación española del Imperio.

En las alturas de la Cordillera Andina, los expedicionarios del Rey están siendo diezmados por el fuerte clima de montaña, la nieve, el viento y el hielo se alzan como barreras infranqueables, a sola fuerza de fe y valentía, “el adelantado Don Diego de Almagro capitán liberalimo” mantuvo inquebrantable su firmeza y voluntad de continuar con la hazaña.

Caían los hombres victimas de la muerte blanca. Almagro debió sufrir un ochenta por ciento de bajas principalmente entre el cuerpo de auxiliares nativos, quienes padecían sin equipo alguno, la fiereza del viento, la dureza de la nieve y la crudeza del frío. Solos y a su suerte, se encontraban los padecientes, entre las glaciares borrascas que atravesaban los oídos y penetraban las carnes hasta las medulas. El avance de los españoles en la conquista de Chile se hacía terrorífico tiñendo el paisaje andino de blanco silencio y dejando tras de si una estela de muertos.

Entre los silbidos de los vientos andinos se distinguen rezos en Quechua, otros en antiguo Español, a la falta de alimentos de la mal equipada expedición se suman las condiciones climáticas haciendo cada vez más difícil el avance de Almagro; sin embargo su tenacidad y coraje le hicieron atravesar por fin con la columna de expedicionarios a través del los macizos montañosos y descender al valle de Copiapó. Así fue que con la protección de la Virgen María, entro por primera vez en la historia la doctrina de Cristo a las tierras de Chile. Almagro, después de reponerse y reorganizarse, avanza más al sur llegando hasta el valle de Aconcagua, donde establece su base de reconocimiento. Le encomienda a sus capitanes reconocer el territorio para hacerse de las pistas que les conducirían al fabuloso imperio descrito por los Incas.

El cóndor se hizo testigo de la llegada de María a esta nueva célula, la trina escuadra de Isabel la Católica al mando de Colon, 44 años mas tarde, a través de Diego de Almagro, trajo la imagen evangelizadora del culto mariano a las tierras del sur del mundo. María entraba en territorio como emisaria del Reino de los Cielos cumpliendo una etapa más de la propagación de la doctrina de Jesús y de los valores que vencerán un día en la tierra.

Los personajes de la historia parecen traicionarnos cuando descubrimos en ellos acciones más allá de su propia voluntad, los designios misteriosos se hacen presentes orquestando la caminada de la humanidad, el hombre en solitario respira hondamente esta verdad en la intimidad de su sustancia. Dentro de la soberbia y gallardía del Reino Español venía oculta la paz de Jesucristo, quien se hizo de emisarios para propagar su mensaje. Almagro lejos de todas sus ambiciones humanas, que finalmente terminaron por hacerlo sucumbir, trajo la imagen primera de Nuestra Señora a esta célula llamada Chile, más allá de sus limitaciones humanas, su alma estaba entregada y consagrada a la voluntad de la soberana señora, como casi cualquiera de las almas que le acompañaron en la épica aventura; he aquí el gran mérito de este conquistador, ser usado de canal para la realización de una empresa con fines celestes.

Pues Don Diego de Almagro, Adelantado
Que otras mil conquistas se había visto,
Por sabio en todas ella reputado,
Animoso, valiente, franco y quisto,
A Chile camino determinado
De estender y ensanchar la fe de Cristo
Pero llegando al fin de este camino,
Dar en breve la vuelta le convino.

Extracto de La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga

A partir de ahora María tendría cuerpo y ojos en materia para continuar con el trabajo por Dios designado, la primera piedra inmaterial ya ha sido fundada. Mientras tanto, en materia encarnado, el cronista de la expedición toma nota y los terrenos avistados son bendecidos por el sacerdote en nombre de Jesucristo y de La Virgen María. En esta época muchas fundaciones y demarcaciones territoriales se hicieron siempre en nombre de Jesús y de La Virgen. Muchas ciudades fueron bautizadas a la usanza del bautista con el nombre de algún santo o de algún titulo de María. Bien sabido por los soldados es que sobre estos santos hombros reposa el generalato de la expedición y de su Santo Reino.

Mientras tanto, el valiente y osado Almagro, comienza a sospechar que tal imperio de oro descrito fabulosamente por los nativos es un truco de los hábiles Incas para sacar la mayor cantidad de tropas españolas del Cusco, y así planificar una emboscada contra los conquistadores para expulsarles definitivamente del imperio. Luego de un tiempo, y al verse Almagro frustrado en su empresa, emprende el retorno al Perú, esta vez, por la franja costera del desierto de Atacama, evitando así el temido paso por la cordillera. Después del aparente fracaso de su expedición, el capitán Almagro iría a terminar sus días trágicamente perseguido por sus disputas con el clan de los Pizarro.

Así la historia continua, y orquestada por los mismos ánimos y espíritus, tres años mas tarde vendría el valiente hidalgo Don Pedro de Valdivia. El experimentado capitán, armado de una voluntad de acero, decidió seguir los pasos de su predecesor impulsado por la firme convicción de convertirse en un gran señor del nuevo mundo para gozar de los más gratificantes privilegios de tamaña posición. Valdivia, al igual que Almagro, haría historia en Chile. Con estos suculentos y tentadores incentivos se lanza a la aventura de la conquista del desprestigiado territorio, Don Pedro continúo así la fiel voluntad evangelizadora del reino Español. Este ímpetu desciende de las ennoblecidas familias reales de la antigua Europa y de la Iglesias de Cristo, desde los tiempos de Roma, difundir el cristianismo es una obligación moral de influyentes gobernantes, la base de las naciones tiene un sentido profundamente crístico, raíz que viene desde los tiempos del río de Jordán. La Sangreal de Cristo debe habitar en cada conciencia, en cada corazón desde el día que se expandió su conocimiento por las carreteras del Imperio Romano.

Muchos hay en el mundo que han llegado
A la engañosa alteza, desta vida,
Que Fortuna los ha siempre ayudado
Y dádoles la mano a la subida
Para después de haberlos levantado,
Derribarlos con mísera caída,
Cuando es mayor el golpe y sentimiento
Y menos el pensar que hay mudamiento.

No entienden con la prospera bonanza
Que el contento es principio de tristeza
Ni miran en la súbita mudanza
Del consumidor tiempo y su presteza;
Más con altiva y vaga confianza
Quieren que en su fortuna haya firmeza,
La cual, de su aspereza no olvidada,
Revuelve con la vuelta acostumbrada

Con un revés de todo se desquita
Que no quiere que nadie se le atreva,
Y mucho más que da siempre les quita,
No perdonando cosa vieja y nueva;
De crédito y de honor los necesita
Que en el fin de la vida esta la prueba,
Por el cual han de ser todos juzgados
Aunque lleven principios acertados.

Extracto de La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga

Todo a su tiempo, paciencia a los guerreros, con el devenir de las eras que hacen madurar la sustancia del hombre, el camino del Señor se hace tortuoso y oscuro en su lucha por salir a la luz, así como la semilla maya, esta deberá pasar por una gran lucha para poder por fin alcanzar la luz del sol desde la oscuridad de las entrañas de la tierra. La transmutación de la materia a otro estado produce un “stress” natural. En el caso de Valdivia y ciertos españoles cuando alcanzaron fama y fortuna comenzaron a abusar salvajemente del poder ocasionando una fuerte reacción por parte de los nativos, especialmente la del pueblo araucano. Un descontrol natural, adolescente de experiencia, primer encuentro, estallido brutal. ¿Qué hará entonces un ser con un amplio poder, pero sin espíritu, sin santa disciplina, carente de templanza? ¿Acaso no masacrará inocentes y atropellara desmedidamente en busca de satisfacción? ¿Acaso no confundirá los valores de su Dios y tomara las santas palabras en su nombre? ¿Acaso no entraran en el los más bajos instintos y pensamientos? Esencia natural de los cuerpos terrestres en su caminada evolutiva, alimento de la ignorancia ¿acaso la dulce materia de los hombres no tiene una pizca de espíritu en su constitución material? Almagro y Valdivia en un Chile pretérito fueron testigos y nos enseñan cual frágil es la voluntad del hombre en tiempos de tentación, cual difícil se hace para un hombre el poder cuando no es apto para ello debido a su falta de preparo. Estos hombres son testigos de la franca dificultad de cargar la luz en sus propias manos, de la seriedad de las decisiones que se toman sin amparo ni permiso, muchas son las almas que reposan sobre su comando. En fin, este es un asunto típicamente humano, una escuela que cada hombre debe transitar, Jesús entrega el poder verdadero del cielo al hombre, más le advierte de que este será solo para aquellos que sean dignos merecedores ¿Cómo entonces estaremos preparados los hombres para recibirlo? Una vez más, el hombre propone Dios dispone y hace los planes.

En fin, el hado desta tierra,
Si su estrella y pronósticos se miran,
Es contienda, furor, discordia, guerra
Y a solo esto los ánimos aspiran.
Todo su bien y mal aquí se encierra,
Son hombres que de súbito se aíran,
De condiciones feroces e impacientes
Amigos de domar extrañas gentes.

Extracto de La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga

Carlos Pereyra Dekovic