La Virgen María en el Reyno de Chile
Historia Espírita de Chile
Permítame, el respetable lector, continuar con nuestro recorrido para que volvamos a las cordilleras andinas del norte de Chile, a la altura de Copiapó, entre la sequedad mortal del desierto de Atacama y el frío inclemente de las misteriosas cumbres andinas que se elevan ante los conquistadores, tras ellas cualquier cosa es posible…
Corría el año de la Era Cristiana de 1536. Hasta los tiempos gregorianos han sido bendecidos en nombre del Cristo Rey. Don Diego de Almagro junto a sus casi 500 soldados y más de cuatro mil auxiliares nativos, cedidos por las autoridades incásicas, caballos y llamas con pertrechos conducidas en tropillas atraviesan el paso cordillerano para entrar en el Reyno de Chile ante la atenta y cautelosa mirada del Cóndor y la protección divina de la Virgen María.
Almagro está confiado de que la expedición tendrá fortuna encontrando una cantidad de oro fabulosa descrita por los Incas; además ambiciona descubrir y tomar posesión de nuevas tierras en nombre del Rey con los beneficios que ello conlleva. Mientras, las autoridades Incas esperan secretamente que la fiereza de los araucanos y la inclemencia de las condiciones climáticas logren por de una vez poner fin a la ocupación española del Imperio.
En las alturas de la Cordillera Andina, los expedicionarios del Rey están siendo diezmados por el fuerte clima de montaña, la nieve, el viento y el hielo se alzan como barreras infranqueables; a sola fuerza de fe y valentía “el adelantado Don Diego de Almagro capitán liberalimo” mantuvo inquebrantable su firmeza y voluntad de continuar con la hazaña.
Caían los hombres victimas de la muerte blanca. Almagro debió sufrir un ochenta por ciento de bajas principalmente entre el cuerpo de auxiliares nativos quienes padecían sin equipo alguno la fiereza del viento, la dureza de la nieve y la crudeza del frío. Solos y a su suerte, se encontraban los padecientes, entre las glaciares borrascas que atravesaban los oídos y penetraban las carnes hasta las medulas. El avance de los españoles en la conquista de Chile se hacía terrorífico tiñendo el paisaje andino de blanco silencio y dejando tras de si una estela de muertos.
Entre los silbidos de los vientos andinos se distinguen rezos en Quechua, otros en antiguo Español; a la falta de alimentos de la mal equipada expedición se suman las condiciones climáticas haciendo cada vez más difícil el avance de Almagro. Sin embargo, su tenacidad y coraje le hicieron atravesar por fin con la columna de expedicionarios a través del los macizos montañosos y descender al valle de Copiapó. Así fue que con la protección de la Virgen María entro por primera vez en la historia la doctrina de Cristo a las tierras de Chile. Almagro, después de reponerse y reorganizarse avanza más al sur llegando hasta el valle de Aconcagua donde establece su base de reconocimiento. Le encomienda a sus capitanes reconocer el territorio para hacerse de las pistas que les conducirían al fabuloso imperio descrito por los Incas.
El cóndor se hizo testigo de la llegada de María a esta nueva célula, la trina escuadra de Isabel la Católica al mando de Colon, 44 años mas tarde, a través de Diego de Almagro, trajo la imagen evangelizadora del culto mariano a las tierras del sur del mundo. María entraba en territorio como emisaria del Reyno de los Cielos cumpliendo una etapa más de la propagación de la doctrina de Jesús y de los valores que vencerán un día en la tierra.
Los personajes de la historia parecen traicionarnos cuando descubrimos en ellos acciones más allá de su propia voluntad, los designios misteriosos se hacen presentes orquestando la caminada de la humanidad, el hombre en solitario respira hondamente esta verdad en la intimidad de su sustancia. Dentro de la soberbia y gallardía del Reino Español venía oculta la paz de Jesucristo, quien se hizo de emisarios para propagar su mensaje. Almagro lejos de todas sus ambiciones humanas, que finalmente terminaron por hacerlo sucumbir, trajo la imagen primera de Nuestra Señora a esta célula llamada Chile, más allá de sus limitaciones humanas, su alma estaba entregada y consagrada a la voluntad de la soberana señora, como casi cualquiera de las almas que le acompañaron en la épica aventura; he aquí el gran mérito de este conquistador, ser usado de canal para la realización de una empresa con fines celestes.
Pues Don Diego de Almagro, Adelantado
Que otras mil conquistas se había visto,
Por sabio en todas ella reputado,
Animoso, valiente, franco y quisto,
A Chile camino determinado
De estender y ensanchar la fe de Cristo
Pero llegando al fin de este camino,
Dar en breve la vuelta le convino.
Extracto de La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga
A partir de ahora María tendría cuerpo y ojos en materia para continuar con el trabajo por Dios designado, la primera piedra inmaterial ya ha sido fundada. Mientras tanto, en materia encarnado, el cronista de la expedición toma nota y los terrenos avistados son bendecidos por el sacerdote en nombre de Jesucristo y de La Virgen María. En esta época muchas fundaciones y demarcaciones territoriales se hicieron siempre en nombre de Jesús y de La Virgen. Muchas ciudades fueron bautizadas a la usanza del bautista con el nombre de algún santo o de algún titulo de María. Bien sabido por los soldados es que sobre estos santos hombros reposa el generalato de la expedición y de su Santo Reino.
Mientras tanto, el valiente y osado Almagro, comienza a sospechar que tal imperio de oro descrito fabulosamente por los nativos es un truco de los hábiles Incas para sacar la mayor cantidad de tropas españolas del Cusco, y así planificar una emboscada contra los conquistadores para expulsarles definitivamente del imperio. Luego de un tiempo, y al verse Almagro frustrado en su empresa, emprende el retorno al Perú, esta vez, por la franja costera del desierto de Atacama, evitando así el temido paso por la cordillera. Después del aparente fracaso de su expedición, el capitán Almagro iría a terminar sus días trágicamente perseguido por sus disputas con el clan de los Pizarro.
Así la historia continua, y orquestada por los mismos ánimos y espíritus, tres años mas tarde vendría el valiente hidalgo Don Pedro de Valdivia. El experimentado capitán, armado de una voluntad de acero, decidió seguir los pasos de su predecesor impulsado por la firme convicción de convertirse en un gran señor del nuevo mundo para gozar de los más gratificantes privilegios de tamaña posición. Valdivia, al igual que Almagro, haría historia en Chile. Con estos suculentos y tentadores incentivos se lanza a la aventura de la conquista del desprestigiado territorio, Don Pedro continúo así la fiel voluntad evangelizadora del reino Español. Este ímpetu desciende de las ennoblecidas familias reales de la antigua Europa y de la Iglesias de Cristo, desde los tiempos de Roma, difundir el cristianismo es una obligación moral de influyentes gobernantes, la base de las naciones tiene un sentido profundamente crístico, raíz que viene desde los tiempos del río de Jordán. La Sangreal de Cristo debe habitar en cada conciencia, en cada corazón desde el día que se expandió su conocimiento por las carreteras del Imperio Romano.
Muchos hay en el mundo que han llegado
A la engañosa alteza, desta vida,
Que Fortuna los ha siempre ayudado
Y dádoles la mano a la subida
Para después de haberlos levantado,
Derribarlos con mísera caída,
Cuando es mayor el golpe y sentimiento
Y menos el pensar que hay mudamiento.
No entienden con la prospera bonanza
Que el contento es principio de tristeza
Ni miran en la súbita mudanza
Del consumidor tiempo y su presteza;
Más con altiva y vaga confianza
Quieren que en su fortuna haya firmeza,
La cual, de su aspereza no olvidada,
Revuelve con la vuelta acostumbrada
Con un revés de todo se desquita
Que no quiere que nadie se le atreva,
Y mucho más que da siempre les quita,
No perdonando cosa vieja y nueva;
De crédito y de honor los necesita
Que en el fin de la vida esta la prueba,
Por el cual han de ser todos juzgados
Aunque lleven principios acertados.
Extracto de La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga
Todo a su tiempo, paciencia a los guerreros. Con el devenir de las eras que hacen madurar la sustancia del hombre, el camino del Señor se hace tortuoso y oscuro en su lucha por salir a la luz, así como la semilla maya, esta deberá pasar por una gran lucha para poder por fin alcanzar la luz del sol desde la oscuridad de las entrañas de la tierra. La transmutación de la materia a otro estado produce un estrés natural. En el caso de Valdivia y ciertos españoles cuando alcanzaron fama y fortuna comenzaron a abusar salvajemente del poder ocasionando una fuerte reacción por parte de los nativos, especialmente la del pueblo araucano. Un descontrol natural, adolescente de experiencia, primer encuentro, estallido brutal. ¿Qué hará entonces un ser con un amplio poder, pero sin espíritu, sin santa disciplina, carente de templanza? ¿Acaso no masacrará inocentes y atropellara desmedidamente en busca de satisfacción? ¿Acaso no confundirá los valores de su Dios y tomará las santas palabras en su nombre? ¿Acaso no entraran en el los más bajos instintos y pensamientos? Esencia natural de los cuerpos terrestres en su caminada evolutiva, alimento de la ignorancia ¿acaso la dulce materia de los hombres no tiene una pizca de espíritu en su constitución material? Almagro y Valdivia en un Chile pretérito fueron testigos y nos enseñan cual frágil es la voluntad del hombre en tiempos de tentación, cual difícil se hace para un hombre el poder cuando no es apto para ello debido a su falta de preparo. Estos hombres son testigos de la franca dificultad de cargar la luz en sus propias manos, de la seriedad de las decisiones que se toman sin amparo ni permiso, muchas son las almas que reposan sobre su comando. En fin, este es un asunto típicamente humano, una escuela que cada hombre debe transitar, Dios entrega el poder verdadero del cielo al hombre, más le advierte de que este será solo para aquellos que sean dignos merecedores ¿Cómo entonces estaremos preparados los hombres para recibirlo? Una vez más, el hombre propone, Dios dispone y hace los planes.
En fin, el hado desta tierra,
Si su estrella y pronósticos se miran,
Es contienda, furor, discordia, guerra
Y a solo esto los ánimos aspiran.
Todo su bien y mal aquí se encierra,
Son hombres que de súbito se aíran,
De condiciones feroces e impacientes
Amigos de domar extrañas gentes.
Extracto de La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga
Azor Náxara

“Que en el fin de la vida esta la prueba,
Por el cual han de ser todos juzgados
Aunque lleven principios acertados”
HOLA VILLATIERRA, PASO POR ACÁ PARA DEJAR UN SALUDO DE NAVIDAD MUCHAS FELICIDADES!!! ESTÁ DEMAS DECIR QUE ES MUY BUENO SU BLOG. ADEMÁS QUIERO DEJAR UN SALUDO A LA SRA. ANDREA BALBONTIN DESEANDOLE UNA MUY FELIZ NAVIDAD JUNTO A SUS HIJAS Y SERES QUERIDOS!!! YA QUE NO SE PUEDE ESCRIBIR EN SU BLOG, LE RUEGO LE DE MI SALUDO A ELLA. MUCHAS GRACIAS FELICIDADES