Videncia del Señor
El hombre no está para percibir mis palabras. !Cuán pocos son los justos y los que quieren mis enseñanzas y me aman con el amor puro del alma! El hombre me amaría, si practicando mi doctrina pudiera acumular riquezas y títulos; pero como para amarme en lugar de poseer riquezas ha de poseer virtudes y ha de preferir las miserias del mundo, como son la pobreza, la humildad, el sufrimiento y el dolor, muy pocos lo prefieren; y pensad que el que no sea así no es amador mío; me honra con sus palabras, pero su corazón no está conmigo.
No confiéis en los que me aclaman, en alta voz, pues muchas veces, lo hacen sólo para ser vistos de los hombres; el que me ama me lleva en el corazón y me guarda dentro de él: su amor es fiel y no se enfría jamás.
¿Cómo queréis que el hombre de la tierra quiera lo mío, si cuando estuve entre ellos, y sientieron mis palabras y vieron los hechos, fueron muy pocos los que me siguieron?
Muchos hablan de mi y me ponen de piedra de ángulo, pero son fariseos, que dicen y no hacen y tienen en la boca lo que está lejos de su corazón. !Oh, hombre de la tierra! ¿cúando despertarás? ¿cúanto sufrirás por ello!
Muchas veces he querido recogerte y tú no has querido, por eso pagas tan cara tu terquedad.
Mediúm T.C
Devocionario Espiritista de Allan Kardec y otros autores
