La Pinta, la Niña y la Santa María
Sobre la escuadra del Señor y el desembarco de Cristo
Una vez que el marino Rodrigo de Triana (Juan Rodríguez Bermejo) avistó tierra desde su puesto de vigía en La Pinta la madrugada del 12 de octubre de 1492, la historia de la América cambió para siempre. Los barcos españoles cargados de mensajes llegaron al territorio.
En 1509 la Princesa Papantzin, hermana de Moctezuma II emperador de México, tuvo una revelación. La princesa cayó enferma, sumida en un profundo coma, durmió y la creyeron muerta; al oír sus gritos la sacaron del ataúd. Papantzin relató el sueño a su noble hermano, asiduo de la hechicería. Durante su impresionante experiencia tuvo sueño: Un ser luminoso la llevaba a la orilla del océano. Mientras ella miraba el mar, se materializaron varios barcos con cruces negras en sus velas, iguales a la que tenía su luminoso guía en la frente. En la revelación Papatzin vio que lo hombres a bordo de los barcos venían de una tierra distante, que conquistarían el país y darían a los aztecas el conocimiento del Dios verdadero. Desde aquel momento el destino de México quedaría sellado para siempre, antes de que los primeros españoles pusieran sus pies en el reino. Era el momento del encuentro de grandes culturas. La sabiduría y el conocimiento de las fuerzas de la naturaleza, el inframundo y los reinos vegetales, el cosmos y la sabiduría de los abuelos más la sofisticación tecnológica, el razonamiento intelectivo y la revelación de Cristo.
Aquella característica de misión divina atribuía a los españoles una guía suprema en su accionar encomendando siempre los designios de la patria y sus misiones a la voluntad de la soberana Virgen. Muchas ciudades y sitios fueron fundados, nombrados y demarcados en nombre de Cristo y de la Virgen María. La misma Armada Española estaba consagrada a ella. La misión divina esta presente en la obra de los grandes líderes en sus imperios y naciones. Siempre ha sido así, y así siempre será. Lo único que le queda a un hombre cuando encara la presencia de la muerte es rezar. Ha llegado el cordero. Lento y obediente sirve de alimento, de aliento para las jornadas de la carne. Se conduce con calma a su propio sacrificio. Como un soldado de primera línea, quien sabe que ha llegado el tiempo donde todo se resolverá todo en los próximos segundos, a el, solo le queda encomendarse a lo que cree, dar un suspiro, mirar al cielo y usar todo su poder en la lucha y en aquel instante. Cortés debe haber sentido eso cuando sus ojos por primera vez vieron Tenochtitlán, entró en la cuidad con 400 hombres más los refuerzos indígenas que estaban contra el emperador. El capitán Hernán Cortés arresto entonces a Moctezuma con estrategia. El caos de imperio estaba cerca. La era dorada del México parecía desaparecer de pronto con la cultura. Nuevas armas, nueva guerra, nuevas estrategias militares, nuevo Dios. Como la usanza de la época, de acuerdo al desenvolvimiento espiritual de la raza, era la violencia, se libraría entonces una sangrienta batalla. Cada decisión debía ser la más sabia. En aquellos momentos de tensión, el comandante Cortés debió partir a la costa ya que un mensajero le alertó sobre la sublevación de uno de sus barcos. Al volver a Tenochtitlán con un ejército reagrupado y reforzado por mayores cantidades de aztecas en disconformidad con el régimen de Moctezuma le asestaron al imperio, bajo ráfagas de cañones, una sangrienta derrota. Muchos españoles y aztecas habían muerto en aquel cambio dramático, era el principio del fin, para aquellos tiempos. Defendiendo su raza, cultura y conviciones: cada hombre lucho en su legítima evolución. América se forjó entre el romanticismo de la guerra y la aventura, el poder de la testosterona y el estruendo de la pólvora. Ayudó, más tarde, la influencia de la Iglesia para aplacar y apaciguar la tiranía de los conquistadores con los nativos.
Es en este momento que aparece Guadalupe la Virgen Santísima, a través de sus apariciones en el cerro Tepeyac a un nativo de nombre Juan Diego, devoto de Cristo, que caminaba seis horas para llegar a su iglesia. La Virgen de Guadalupe aparecía anunciando la llegada de la última raza de la tierra. Surgirían amores, aventuras, guerras, desencuentros, una aventura de la que todos los americanos seriamos participes bajo el manto de la Santísima Virgen. Un nuevo pueblo, un continente entero recibiría el santo sacramento que traían los seres de las estrellas.
Los nativos siendo obedientes cristianos se ganaban el aprecio y el lugar de honor de la Señora, esto se precipitó a realidad en una de las apariciones más impresionantes que ha sido testigo la humanidad. María la Virgen, bajo el manto de Guadalupe, se presentaría en México en 1531 a través de 4 apariciones en el cerro Tepeyac al Nativo Juan Diego para honrar al pueblo náhuatl con la sabiduría del Cristo. El mensajero de las estrellas se haría oír en esta nueva América. Cuando llego el verdadero temblaron todos los templos, todas las ciudades, todas las torres se derrumbaron, asimismo tembló América el día que la venerable María se presentó como mensajera del Reino y protectora oficial de las tierras, su aparición tenia que ver con los derechos de los nativos que salvajemente estaban siendo violados por los conquistadores, un buen ejemplo de este clima es el tratado de Consejo de Indias de 1542 donde se exponían los vejámenes por parte de los conquistadores hacia los nativos.
La doctrina de Cristo había desembarcado de los galeones españoles, venia cargada y custodiada por los ejércitos más celosos, por los soldados mas osados como para emprender semejante locura. Ímpetu magnánimo del hombre.
Los días de Quetzacohalt habían llegado a su fin, la señora de Guadalupe dominaba la serpiente, era señora de las estrellas y venia dulcemente ataviada con los colores de los sacerdotes Aztecas, sólo los iniciados del imperio llevaban un amanto azul verdoso. El sueño, la visión, de Papatzin hermana de Moctezuma, se hace realidad. Los videntes han hablado una vez más. Esta princesa, una de las primeras que se convirtió al cristianismo en América, aparece en los registros astrales como una profeta cristiana junto a tantos otros nombres. Una vez más la santa señora bendice un nuevo grupo terrestre para llevar el mensaje de la salvación a sus hijos. Se escribe así un capitulo mas de la historia de esta raza bendita, que queda desde ahora al amparo de los seres superiores.
Carlos Esteban

Me parece en su expresión literaria casi bueno, pero también percibo racismo en la manera como expresa las ideas, encubiertas al mencionar a la religión pero que en realidad no se tiene creencia autentica, y por ello me parece desagradable en sí el mensaje en general que deja.
No conocía esta ¿leyenda? Muy interesante.
Leer este post Hoy 12 de Octubre no fue casual…¡claro! me dio risa entrar y encontrar el texto que alude al Día de la Raza…americana. No le veo la parte discriminatoria ¿estaré interpretando mal?
Cariños Hermano,
Vivi
esta muy bien dicho
esta muy interesante todo esto que e buscado en la web.
Está chida esta leyenda, muy interesante y hermosa, algo nunca antes visto
Muy bueno. Bien toda la historia bien escrita y todo lo que se debe saber de ella, los tres barcos son una leyenda muy publicada.