Conversando com mi amigo Ercilla y dando lustre a los concetos

2007 Julio 12
by villatierra

El ingrato pueblo castellano

Cegados por el poder y la fortuna
(aproximación a los primeros años de la Conquista de Chile)

Una vez que los platos están colmados y que de bueno hay suficiente, el hombre parece olvidar que su consuelo se halla inmerso en su inconciente, Dios es olvidado tras los escaparates, elevado a figurilla de mostrador. Así la natural ingratitud humana, sin adiestramiento, padece las mil tentaciones. Una a una sin piedad, penetran como bandada por las espaldas de los cuerpos, que al convite presuntuoso se apresuran; y el poder de Dios que ha sido suficiente, entregado a los hombres complacientes, desborda sus humanas facultades; para terminar, los débiles, presa de las más furiosas tempestades.

La historia, repite como siempre, el encargado humano de contemplar la ultima escena de la isla atlante, suspiro al ver el magma consumir los templos, los bellos rostros de las musas se carbonizaban en medio del Egeo, tanta pompa, poder y belleza bajo los mares, Dios “tan natural como él” ha ordenado las piezas en el tablero; el poder es devuelto a quien pertenece, arrancado de manos de los rebeldes. Ha llegado la justicia, ahora el fuego ha de consumir los verdes bosques, para que brote hierba nueva y el agua de la vida nueva descienda a Arabá. “esa agua corre hacia la región este, desciende hacia el Arabá y desemboca en el Mar Muerto para que sus aguas queden sanas” (Ez. 47.8) Jesús mismo dió caos en el templo el día que la voz de su padre debía hacerse oír. Dejemos pues a “Don Alonso de Ercilla el animoso” “que sube a dar subido lustre a sus concetos” que nos retrate, una vez mas, estos tiempos inmortales que labraron las primeras ánimas del Reyno de Chile.

Crecían los intereses y malicia
A costa de sudor y daño ajeno,
Y la hambrienta y mísera codicia,
Con libertad padeciendo, iba sin freno,
La Ley, derecho, el fuero y la justicia
Era lo que Valdivia había por bueno:
Remiso en graves culpas y piadoso,
Y en los casos livianos riguroso.

Así el ingrato pueblo castellano
En mal y estimación iba creciendo,
Y siguiendo el soberbio intento vano,
Tras su fortuna prospera corriendo;
Pero el Padre del cielo soberano
Atajo este camino, permitiendo
Que a quien el mismo puso el yugo,
Fuese el cuchillo y áspero verdugo.

Extracto de La Araucana de Don Alonso de Ercilla y Zúñiga

Y así fue, que los inspirados conquistadores que un día prometieron un reino de justicia, hoy se ven ajusticiados por el pueblo mismo que carga el yugo, para mostrar al hombre libre que debe hacerse cargo del poder que despliega. La historia parece relatarnos que no era la manera de hacer las cosas, los nativos fueron completamente ignorados, maltratados, usados de esclavos y sirvientes de la causa de S.M. El territorio desde Copiapó hacia el Maule fue dividido en las 60 familias españolas más influyentes sin tomar ni siquiera en cuenta a los nativos que allí vivían. El día en que decidimos lanzarnos en contra de las santas leyes, Dios ha de ordenar las cosas, haciéndole saber al hombre que es el poderoso, sólo cuando Dios así lo desea, ya que al más leve desvarío atraerá por sí el juicio requerido. Jerusalén es mi testigo. Cuando Guadalupe apareció por sobre la serpiente emplumada Quetzacoalt, símbolo máximo del conocimiento ancestral de los nativos de México, ella venía a elevar el conocimiento alcanzado por los hombres, aquellos que cargaban la santa cruz de Jesús, no tenían más que el derecho de la ignorancia, para aplastar y someter con el poder que les era otorgado, España gano el derecho sobre la conquista de nuevos reinos en las americas gracias a las acciones de sus monarcas católicos a favor del desenvolvimiento de la ciencia cristiana.

Don Pedro de Valdivia jamás pudo imaginar la suerte que le esperaría en las tierras desconocidas del sur, sin embargo este hombre rezó a la Virgen y dejó materia bajo cielos araucanos el día de la batalla de Tucapel 26 de diciembre de 1553. Las tropas de Valdivia fueron tomadas de sorpresa por Lautaro, un valiente y resuelto caudillo mapuche, después de acabar con los hombres de Valdivia durante una feroz acechanza en los bosques del sur, el gobernante fue acorralado en un ciénaga donde su caballo empantano, fue derribado y apresado por Lautaro, despojado de sus armas y ropas junto al sacerdote Bartolomé del Pozo y su ayudante Agustinillo, quien murió descuartizado. Don Pedro invocó fielmente la misericordia de María para que asistiese a su espíritu cristiano el día que la muerte paso lista a su nombre, bajo las más cruentas circunstancias, es ajusticiado por sus captores nativos. Don Pedro expira derribado de un golpe de macana en la cabeza. Su corazón es devorado por los guerreros Araucanos, a fin de servirse de la energía del valiente y poderoso soldado derrotado, su cabeza, de rubios cabellos, es clavada en una estaca mientras el pueblo indomable de Arauco entre vítores y arengas solfea la victoria.

Carlos Esteban

Todavía no hay comentarios

Escribe un comentario

Nota: Puede usar XHTML básico en sus comentarios. Su dirección de correo electrónico nunca será publicada.

Subscripción al comentario vía RSS