La Palabra

•Septiembre 29, 2008 • No hay comentarios

Exégesis del lenguaje divino y otras consideraciones conexas.

Salve el verbo, aquel que no tiene palabras complacientes, sino que lidia con la verdad y la transparencia como recurso del día. Porque el verbo complaciente es una miel venenosa y un fruto que emponzoña…

La palabra directa, no hace daño, es un gusto adquirido que toma tiempo y paciencia poder disfrutar. La comprensión de la ciencia celeste, a través de un verbo terráqueo aun exiguo, es demasiado compleja para que sea derramada milagrosamente desde los cielos -como tantos hablan en estos días- los hombres morirían asfixiados con su sola proximidad. Sería como conectar una corriente de miles de voltios a un delicado cuerpo sin preparación para lidiar con esos voltajes. El transformador, en este caso el espíritu, ha de ser entrenado con el fin de que aumente su capacidad de energía lenta y progresivamente. La magia no existe, si existe la ciencia.

La relación del lenguaje que durante milenios se ha usado en las escrituras es siempre el lenguaje de un Padre que alecciona a sus hijos con el fin de que estos aprendan. Son palabras duras; otras veces un bálsamo de conforto desde una altura insondable que despiertan en nosotros un mareo natural ante la dimensión de su profundidad: mensaje que cargan las voces de la doctrina que los espíritus traen a la Tierra. Natural es en su momento que el hijo cuestione el poder de las palabras de su Padre, será ahí en aquel momento que tendrá que aprender que su creador solo busca conducirle hacia el bien porque le ama por sobre todos los eventos.

Los ángeles que se relacionan con la Tierra, son ángeles de la batalla, de la buena nueva y de la asistencia misericordiosa. Porque aquí abunda la desobediencia. Esa es una sentencia que emana de nuestra propia naturaleza progresiva. Por ahora tenemos guerra, sufrimiento, hambre y desigualdad, pero estamos en el camino del progreso. Dentro de cada uno vive la respuesta, porque el amor está en todas partes, depende de nosotros poderle encontrar. Nadie nos margina de el, ni nos lo niega. A pesar de todo, estamos mejor que ayer. Cada día son más las personas que aprenden a leer y están en el camino de la ilustración.

La Biblia sentencia en sus pasajes que el hombre no tendrá paz hasta que no reconozca las Leyes de Dios. ¿Quién se atreve a poner en duda a este Padre que nunca se equivoca? Este Padre, que atraviesa el incesante paso de los tiempos y el ritmo imperturbable de las palabras través de los impasibles eones, sabe de aquello que habla.

Vivir en este planeta es lo más parecido a una escuela. Aquel seminario donde habemos todo tipo de alumnos, pero aunque pensemos y conversemos entre nosotros mostrando nuestros conocimientos y desplante en el mundo, no somos más que niños aprendiendo dentro de un aula. Afuera la vida pasa y sigue su rumbo. Las estrellas siguen avanzando, la gente llega y se va. Dios nos observa desde el infinito. Millones de cosas suceden cada centésima de segundo sin que nosotros llegásemos ni ha sospechar, ni enterarnos, que influencian nuestra vida cotidiana.

El recuerdo de los ancianos está con los animosos, con aquellos que aprecian la existencia y que fueron fieles durante la vida entera. Los alumnos, todos nosotros, hemos de tener atención con las palabras de los maestros, estudiarles y revivirles. Las alas que nos da el corazón, son las sentencias de nuestra caminada, luz que nos guía en medio del túnel de la incredulidad y la ilusión. Paso a paso, palabra a palabra, la verdad se asoma con paciencia y calma través de la imperturbabilidad terráquea.

Los juicios han de estar prohibidos, al igual que la perturbación que se aproxima como bichos que nos agujerean la tranquilidad de nuestro silencio. El objetivo siempre será perturbar la armonía. Todo al revés. Como bien enseño Jesús con sus parábolas. Lo que parece no es y aquello que no parece, es. Un mar de diferencia. Para ello debemos de ir a la escuela y aprender a leer bien para poder hacer una buena diferencia cuando leamos la realidad, como cuando leemos un texto, e interpretamos aquello que realmente decreta, de lo que es parte de nuestra incomprensión debido a la falta de discernimientos y experiencia. La interpretación correcta del lenguaje hace una gran diferencia en nuestra verdad relativa, no así en la verdad universal que emana de Dios.

Nuestra verdad es relativa; ella al estar conformada por cada una de nuestras experiencias, es diferente de las otras personas. Cada quien tiene su manera de mirar las cosas, ello influenciará directamente el entendimiento y vivencia de la verdad de cada individuo. La comprensión es un arte que se desprende de la paciencia y el entendimiento. Adelante, más lejos, irá a aparecer el bálsamo que conforta el corazón y que le permite al espíritu liberarse de sus cargas para alcanzar la libertad de la que tanto hablan las escrituras.

La verdad de Dios no es relativa, es absoluta. Ella no depende de nuestras interpretaciones, ni de nuestros conceptos, es auto-generada y causal, no precisa de nosotros para ser una realidad, y es la respuesta a todo aquello que ven nuestros ojos, perciben nuestros sentidos, o experimentamos durante la vida. Esa es la verdad que busca el hombre a través de la religión, la ciencia, la historia y el arte. El lenguaje trabaja al servicio de esa causa noble en su más íntima expresión. La exégesis –el arte de interpretar las escrituras sagradas- es tarea de hombres, porque Dios sabe muy bien de lo que habla, nosotros, sus hijos, no estamos en esta tierra más para hacer el ejercicio de aprender de su infinita sabiduría.

Azor Náxara

Exégesis de actualidad

•Septiembre 14, 2008 • 1 comentario

“Los males de este mundo, están en razón de la necesidades ficticias que os creáis. El que sabe limitar sus deseos, y ve sin envidia al que le es superior, se evita no pocos disgustos en esta vida. El más rico es el que menos necesidades tiene”

Asunto 926 del “Libro de los Espíritus” Allan Kardec, 1857

1. Los Hombres

Buenas tardes. La mejor opción es escribir estas inquietudes para darle justo tratamiento a los dolores del alma. Es preciso abrir las alas para mirar desde arriba una situación que ocurre aquí abajo, justo donde tenemos asentada nuestra casa en la materia. No siempre se puede hablar de cosas dotadas de hermosura, también es necesario correr la cortina para ver la realidad, ella tiene mucho que mostrarnos para que modifiquemos nuestras actitudes hacia nosotros mismos y los demás. Los asuntos de nuestra Tierra hoy claman por nuestra atención urgente.

Muchos son los que hoy marchan a oscuras entre los velos de la ilusión. Los valores están cambiados, trastocados, desfigurados. Una mujer que vende su cuerpo para estampar en el la marca de una compañía de seguros, un banquero que hipoteca las vidas, un brujo que cobra por sus maleficios, o un mal político que se lucra de una sociedad de podredumbre. Las ciudades huelen a hiel, vacías de progreso y sanas costumbres, y la inteligencia comunitaria aún es un sueño del futuro. Los hombres se matan, maltratan y se venden entre ellos para saciar las inmediateces de la carne. Si esto le suena fuerte ¡cuidado usted está en peligro! Si cree que el problema soy yo, revise antes su propio corazón y dele un respiro al viento.

Superficialidad y ausencia de principios, carencia de amor. Los pobres y los ricos sufren por igual la pobreza. Las mujeres sufren por ser como hombres y los hombres sufren por ser mujeres. Así y todo con los valores trastocados, la personalidad poco definida, las tendencias sexuales cambiadas, puesto el dinero donde está el espíritu, abundan los que se atreven a decir que esta vida es injusta.

Y como no. Quienes se quejan son los carentes de ilustración, quienes se identifican con el sufrimiento. De ahí que educar sea un deber para todo aquel que conoce tan solo un pellizco de la verdad. Adiestrarnos es la tarea, porque somos seres que venimos de la ignorancia y poco a poco caminamos hacia la perfección.

Triste es ver como los violentistas del ayer educan en el terrorismo a las generaciones del hoy. Como si el mundo no tuviera ya suficiente. Como si aquellos que se quejan tanto de sufrir no estuviesen cansados de vivir en las sombras del entendimiento de la vida. Este barco no va bien, porque no tiene un rumbo cierto. Los líderes del mal aún no están pasados de moda, los ciudadanos les votan y les conservan en el poder ¿por qué? Pues representan a una gran mayoría que piensa como ellos. Nosotros, las minorías no pensamos, sentimos simplemente que esto no va por buen camino, sentimos que los límites se han ultrapasado peligrosamente.

¿Qué tienen en común todas estas personas que ven y viven la vida de esta manera tan superficial? Muy simple: no son creyentes en Dios. No tienen doctrina ni educación para guiar a sus pueblos, porque ellos mismos no tienen guía más que sus propias imágenes de hombres. Aquel ser intelectivo adula su propia imagen, pero no a la imagen de Dios. Ayudan a consolidar el atraso y la guerra en nuestras tierras libres y soberanas por Decreto Universal porque no poseen la guía divina en sus acciones.

Pocos son capaces de pensar el problema ambiental como una realidad que van a tener que asumir los propios hijos de aquellos que hoy habitan la Tierra, pocos son capaces de darse cuenta que en una vida posterior ellos mismos no tendrán una pradera donde respirar aire puro. Porque solo alguien que no sabe de donde viene, ni hacia donde va, desconoce los pulsos del propio tiempo.

2. Los lideres de Hoy

La guerra se ha transformado en una empresa más, en un negocio vil. Destruir a quienes no piensan como nosotros se ha convertido en un negocio. Nadie menciona a la educación para poder solucionar los problemas de nuestras sociedades, será porque es el mejor negocio, pero como todo buen negocio es una empresa a largo plazo. Sarkosy hace pocos días ha anunciado sabiamente que “un mundo sin religiones es una locura”. Los franceses saben muy bien lo que ocurre en una sociedad que es guiada únicamente por la racionalidad.

Los males del mundo emergen desde la ilusión de los que están dormidos a la real magnitud de la vida, inconexos de la fuente universal del conocimiento que rige las estrellas y las galaxias aún más lejanas de universo vivo.

3. Los Mercaderes de la “espiritualidad” en la Nueva Era

Actualidad Nacional, visita de Kryon a Chi
le

Muchos son los que se están aprovechando de la Nueva Era del Espíritu y de la renovación espiritual. Confunden a las masas sedientas de un poco de espiritualidad, “canalizando” mensajes de extraterrestres que se descubren solos a la luz por un lenguaje infantil y cargado de seudo interpretaciones poco científicas que se salen del marco del buen sentido común y de las leyes universales. Esas personas tienen muchos adeptos, porque lógicamente es más fácil caer en la ilusión que desvelar la verdad escondida que toma trabajo, tiempo y sacrificio. Es por eso que en este lugar rendimos culto a las minorías despiertas.

Se autodenominan como espíritus superiores, desafiando la propia jerarquía del Cristo en esta Tierra. Cobran altas sumas de dinero por las “enseñanzas” y fundan escuelas espirituales para lucrar con la mentira y el engaño. Atingen el progreso espiritual desde el cuerpo y no desde la perspectiva del alma, saltándose la natural ley de la evolución por el merecimiento, el esfuerzo y la depuración del sufrimiento. Dicen que ya no es tiempo de sufrir, cuando nos acercamos en realidad a un profundo cambio motivado por los tiempos y por las revelaciones de las sagradas escrituras. Dicen que cambian el ADN, pero nadie puede mutar su ADN, antes de cambiar en el espíritu. Porque como es arriba es abajo, y no como es abajo es arriba. Nadie puede escabullirse de la ley natural para progresar y adelantar un camino que es igual para todos.

Se dicen médiums o “canalizadores” según sea la conveniencia, según los ojos que les estén observando. Han transformado la espiritualidad en una empresa más, de la que solo pueden participar aquellos que pagan por las “enseñanzas”. El peor daño se lo hacen a sí mismos y arrastran en el erró a quienes son inocentes por su propia ignorancia. Por estos días Lee Carroll que “canaliza” a un supuesto extraterrestre que se hace llamar por el nombre de Kryon, viene a Chile a dar una lujosa jornada en un centro de esquí, donde promete lavarles los pies a los participantes previo pago de una suma importante de dinero. ¿Es esa la espiritualidad de la Nueva Era? ¿Son estos los hombres que pretenden conducir a las masas del hoy? Ilusión. Me quedo con el buen censo y me es inevitable pensar en El Papa Benedicto y en su solidez para defender con cetro de hierro la ideología del Cristo en estos días, porque si bien es cierto que en todo no está cierto, atravesamos un tiempo marcado por las confusiones que bien fueron descritas en las escrituras.

Otras veces hemos tenido que dar la bienvenida a personajes que son un aporte para la espiritualidad en nuestro país Chile. Hoy tenemos que decir con mucha certeza y firmeza que los señores Lee Carroll y Kryon no son bienvenidos a nuestras montañas sagradas.

Buenas noches.

Azor Náxara

“Busque la cruz de Cristo y siga resuelto. Elevación es conquista adquirida en los peldaños del sufrimiento. Quite las piedras relucientes de la ilusión. Libre los pies del enramado engañoso, donde brillan mentirosas pepitas de oro mezcladas con lodo, afín de poder continuar sin los retenedores en la retaguardia. Rememore el Calvario adonde estuvo Cristo en la cruz y, si usted tiene “ojos para ver”, descubrirá un resplandor diferente, batallando con las sombras del mundo y cubriendo la Humanidad entera, hoy ligada al programa de renovación espiritual”

Resplandores | Pregunta 621 de El libro de los Espíritus

Nota: Las citas de este texto se han tomado desde el siguiente enlace: http://www.divaldofranco.com

Vientos de Guerra

•Septiembre 4, 2008 • No hay comentarios

La espada justiciera

1 El SEÑOR me dirigió la palabra: 2 «Hijo de hombre, vuélvele la espalda a Jerusalén; clama contra sus santuarios, profetiza contra la tierra de Israel, 3 anúnciale que así dice el SEÑOR: “Me declaro contra ti. Desenvainaré mi espada y mataré a justos y a malvados por igual.4 Puesto que he de extirpar de ti tanto al justo como al malvado, mi espada saldrá contra todo el mundo, desde el norte hasta el sur.5 Así todos sabrán que yo, el SEÑOR, he desenvainado la espada y no volveré a envainarla.”
6 »Y tú, hijo de hombre, con el corazón quebrantado y en presencia de todo el mundo, llora con amargura.7 Y cuando te pregunten por qué lloras así, diles que es por la noticia de lo que va a suceder. Esta noticia hará que todos los corazones desfallezcan, que se dejen caer todos los brazos, y que tiemblen todas las rodillas. ¡Ya está por llegar! ¡Ya es una realidad! Yo, el SEÑOR, lo afirmo.»

Ezequiel XXI

Una vez más se respira en el aire la sentencia de muerte de la guerra, desde Oriente Medio, la tierra que ha sido presa de la furia de las escrituras, brota aquella pestilencia con olor a carne quemada y sudor humano, a costumbre animal de pólvoras y humos de los avernos: sinvergüenzura hipócrita de botón y corbata, porque ya no hay dignidad ni para matarse…

Pareciese los caballeros de este siglo se han ausentado. Los adversarios del amor, amigos de la ofensiva, conforman la mayoría. Amigos de la ilusión, conveniente, porque progresar toma trabajo. Son el resto, las minorías más sensibles al real problema de la humanidad, quienes cargan las inconciencias de las almas perturbadas que están en la oscuridad, que atrasan al mundo y continuamente pretenden conducirle por el camino más peligroso sin ningún fin más adelantado que el propio egoísmo y la mezquina satisfacción.

Toda guerra, ya en estos días, con el progreso que hemos alcanzado como humanidad, es completamente innecesaria. Las estructuras cooperativas han sido las que mejor resultado han dado a través de los milenios. Mantener la paz es una sentencia para este modelo. Por eso los hombres de fe hemos de ser intransigentes contra el desorden y la virulenta interpretación de las sentencias profundas de la vida, intransigentes contra la siembra de los malentendidos y las distorsiones poco claras. Intransigentes para dar batalla contra la masacre.

Los colaboradores de la guerra son almas menos perfeccionadas y que aún no entienden la real dimensión de sus propias vidas. Necesitan educación. Las masas están equivocadas, las minorías son aquellas que llevan el bastión de esta tierra. Esas minorías que transforman la indiferencia y la masacre a través del perdón y del amor.

La proliferación de la guerra es responsabilidad de las masas indiferentes al problema de sus propios corazones, de la crisis de su propio hogar, de su propio templo. La guerra nace en una mente perturbada, para luego precipitarse a las bombas y a las llamas destructoras. Emerge en nuestro propio lar, de nuestra propia cultura primitiva aún en el conocimiento del espíritu. En este mundo es más lícito hacer desaparecer a aquellos que proliferan la transmisión de la armonía. Sin embargo, aquellos que cooperan con la distorsión de la realidad encuentran amplias redes de compadrazgo. Por eso el poder es simple ilusión. He ahí el sufrimiento, he ahí la ausencia de Dios en los corazones, allí la rebeldía. En las estructuras organizacionales que persiguen un fin superior, nadie es comprensivo con la rebelión.

Nuestros adversarios son aquellos que desean seguir como están, porque cambiar les haría reconocer que son ignorantes en estos nuevos terrenos; aquella soberbia desbordante; aquel ego petulante, intransigente en el más cruel de los sentidos, será el mejor aliado de sus propias guerras internas. Aquellas que nacen en un corazón poco esclarecido y perdonado.

Los adversarios de Cristo. Aquellos que muchas veces llenan las iglesias, porque en este mundo las mayorías tienen una religión, a pesar de que navegamos en mares de codicia y egoísmo; si la resonancia fuera diferente ya estaríamos en la Nueva Tierra de la que tanto se habla. Aún tenemos guerras; aún tenemos un problema ambiental; una profunda crisis social, espiritual, y ni siquiera tenemos masificado un nuevo combustible para mover al mundo y darle velocidad a nuestro desarrollo sin que este arruine el medioambiente. Las mismas personas que se dicen de fe son las que traicionan sus propios principios y malinterpretan los contenidos de las escrituras. Filtrado ahí entre ese ambiente de “espiritualidad” y “devoción” el mismo viento de la perturbación y de la codicia.

Que fácil es hablar, que difícil iniciarse en el verbo. Aquellos líderes que hoy hablan de hacer la guerra, están donde están, sus mismas gentes les atraen al poder. Son representantes de sus extremos, de la intransigencia, sea para bien, sea para mal. Porque finalmente nuestra propia vida es una íntima batalla contra nuestra propia oscuridad. Pero como no hay bien que por mal no venga, es necesario rezar para contar con los divinos patrocinios, sea cual sea nuestra religión, creencia o doctrina. La presencia de Dios que se manifiesta a los ojos de los hombres a través de diversas revelaciones es espejo de la más grande bondad y sabiduría. Nosotros somos: aquello que somos: espejo de nuestra propia evolución. Se vislumbra un profundo cambio, ya que todo está en una profunda crisis. En términos de evolución la historia ha demostrado que finalmente siempre se aprende, que de las lágrimas se saca provecho y emerge una nueva comprensión de las circunstancias que atravesamos en la vida.

Jesús era una minoría en la tierra, pero sus aulas representaban el acuerdo de las estrellas y la voluntad soberana de su padre. Solo la perturbación piensa hoy en hacer la guerra, pues trabaja fielmente para el servicio de la muerte. Porque en términos médicos, hacer la guerra a alguien es hacerse la guerra a sí mismo.

Azor Náxara

El chamanismo, una tradición hasta nuestros días

•Agosto 26, 2008 • No hay comentarios

Salve la Reina Guadalupe, relevo de la serpiente y protectora de los curadores modernos.

Doctrina solo para brujos

Mucho se ha escrito sobre el tema, muchos desean opinar y manifestar sus recurrentes experiencias en los campos de la investigación de la conciencia superior. La mayoría de ellos están perdidos, porque solo un perdido puede lanzarse en el camino del conocimiento a través de los libros e iniciaciones pagadas. Don Juan Matus, célebre pedagogo de la era, ya explicaba en su momento esta cuestión. Necesitamos filtrar, para que lleguen a descubrir por sí mismos la autentica y pura visión del entorno lejos de la ilusión. Toda ciencia opera bajo la premisa de la investigación y el método. Alumnos habrá muchos en todas partes, así como escritores, músicos y chamanes. Todos creen que son, todos desean y todos quieren…

Un momento. Este es un asunto intuitivo. Muchos de los que han escrito de Carlos Castaneda, escriben, solo escriben palabras vacías, análisis antropológicos, interpretaciones y más interpretaciones de una historia que nunca ha estado ni en los libros, ni en el desierto. Olvidan que estos asuntos es necesario abordarlos desde la perspectiva de un guerrero, más aún si se trata de interpretar a través de las palabras algo que es completamente vivencial y que obedece al permiso de los espíritus y a la comunión de un ser con el universo.

La aceptación del universo dentro de nuestra corporeidad es el asunto que aborda esta ciencia de los árboles, tan milenaria como el correr de las aguas por los ríos. Muchos pueden escribir e interpretar, sus voces están vacías, validadas en la materia, pero no en el espíritu. Encuentran eco en aquellos que se conforman con la mediocridad. El don del águila es lo que importa, el don del espíritu, el permiso de las entidades, la iluminación del espíritu alentado por la luz. Aquella luz divina que asoma desde el corazón sagrado a través de la mirada y penetra nuestras carnes palpitantes, brota, cuando es verdadera, de manera tan natural que para un personaje avispado es imposible no reconocerle.

Los que buscan hoy respuestas en estas ciencias se han equivocado de tiempo. Han de actualizarse a los preceptos cristianos. No hay brujo que exista a la luz de Jesucristo. Se han extraviado en el camino. Aquí abunda el miedo y es necesaria la valentía para no perderse en la ilusión. Tradición. Sostener la visión es una práctica que toma tiempo, tiempo que nos hace independientes del mundo, lapso que nos deja escuchar con claridad aquellas voces que operan en nosotros en sutiles vibraciones. La locura asoma, se le derrota, se sigue caminando y cada vez se está más solo. Cobra sentido el viaje poético del guerrero que se va de viaje y no reconoce a los que caminan a su lado. Aquella visión, aquellas sentencias de un hombre de conocimiento son su alimento, su fe, la poesía que le guía. Su intento se apoya en la certeza que le otorga la visión y el conocimiento, ya nada hay que pueda interponerse entre él, la muerte, Dios y el universo.

Muchos hablan hoy de neo-chamanismo. Comercio. Muchos inventan nombres e historias para la risa. Muchos nos divierten con sus interpretaciones infantiles y adolescentes de visión profunda. Dureza para los incompetentes brujos paganos. Para interpretar las estrellas es necesario alejarse del mundo, para volver a el una vez que ya no somos vulnerables. Muchos buscan las iniciaciones con chamanes y hombres de “conocimiento” siempre en el ámbito material, pegados a los semejantes, siempre con vestimentas fastuosas, adminículos curiosos, parafernalia y superchería. ¿Quién dijo que este camino era así? Solo algunos son los escogidos para llevar este mensaje, solo pocos entienden en humildad esta fuerza. Olvidan que los mismos indios no cristianos están fuera de la modernidad y padecen de ello. Paganismo es atraso. En estos tiempos quien domina y doctrina es Guadalupe. La pacificadora de las serpientes, el relevo de Quetzacohalt.

Los preceptos y máximas de la ciencia cristiana son aun más profundos que la voz o la iniciación con cualquier chamán. Ello es solo ilusión, porque bien decía Don Juan, un Náhuatl nunca busca aprendices estos llegan por inspiración del espíritu. Las jerarquías están mal entendidas. En esta historia falta una parte que aún no ha sido escrita y es la parte que compete a Cristo. Este conocimiento ancestral que poseían los náhuatl en México, a través de los milenios y que fueron desarrollando como una ciencia profunda que les permitía entender su encaje en este mundo, con la bóveda celeste, en un tiempo y espacio determinado, era para ellos en aquellos entonces su inspiración divina. Hoy estamos muy lejos de esa realidad. Hoy el mundo se mueve aspectado por otras estrellas, hoy las inspiraciones divinas o del espíritu son muy diferentes. La visión moderna es esencial para mantenerse alineado en el mundo. Todo nuevo día es un nuevo amanecer para nuestro espíritu, es una posibilidad para renovar nuestra visión con los rayos del amanecer dorado. Lo que más necesitaban aquellos chamanes antiguos, que muchos hoy se lanzan a perseguir en el desierto, era doctrina, ellos mismos lo reconocian. Pero como las cosas son perfectas para todo aquel que vive, tuvieron justo lo que necesitaban. Se acabaron los brujos. Quemadas y transmutadas han sido sus propias artes quedando obsoletas, preceptos de otros tiempos que dan paso al camino del corazón. Paso la videncia a ser interpretada como una misión de caridad.

María Papatzin, la princesa Azteca, fue la primera en recibir esta revelación. El mundo cambiaría, pero era para mejor. Llegaría un nuevo Dios, y como Dios tiene la virtud de la paciencia, era mejor comenzar a convertirse a la nueva fe. No solo lo anunciaban las estrellas por todos los rincones de la América precolombina, sino que lo notificaba una de las videntes más reconocidas del imperio. La princesa Papatzin hermana de Moctezuma segundo. Fue la primera en hacerse cristiana. A través de una visión vio barcos que llegaban a las costas de México con hombres rubios que cargaban cruces negras. Estos hombres traían el conocimiento del Dios verdadero. El tiempo, ese tiempo del que hablaban las estrellas, había llegado…


Azor Náxara

Las voces de nuestra memoria

•Agosto 24, 2008 • 1 comentario

Pareciese que les conociéramos, que al menos tuviésemos consciencia de ellas, son las hebras de plata que asoman en un rostro curtido por la luna y las estrellas, por la experiencia terrestre, por el trabajo del cuerpo en la materia. Son ellas cantos que brotan de nuestra memoria divina.

Todo lleva a un solo lugar, todo conduce a una única expresión: la vida y su núcleo. La familia. De aquellos hilvanes de amor brota nuestra expresión como seres terrestres, nuestro ADN vive abrazado a nuestros semejantes. Caminamos aprendiendo a andar ¿Y en el fondo quién sabe lo que es la vida? ¿Quién sabe lo que es el verdadero amor? ¿Quién es tan niño para entender el juego entre nosotros los semejantes? ¿Quién sería capaz de descifrar las estrellas, si no es una mirada inocente y deseosa de aprender?

Y si a alguien se le hiciese difícil de percibir, cierre los ojos para poderle ver, que la lozanía es el aliento que hace germinar estos terrenos.

Para concebir estas sentencias hemos de pasar por el sufrimiento, antesala de los primores del espíritu. Aquel profesor que nos curte el alma para hacernos libres, que nos enseña a valorar nuestros logros y nos hace dignos ante los ojos de Dios. Tarde o temprano cada alma irá tomando consciencia, libre en su caminada, cada cual deja un filamento de experiencia en el rostro de la humanidad. Perduran los valores y la valentía, la entrega a los designios superiores. La convicción es un camino sano lleno de coloridos, perfumes y flores primorosas que se abren solo para quien es capaz de valorarlas.

Debemos la herencia de nuestras vidas a nuestros abuelos, al sacrificio de nuestros antepasados. A sus aciertos y resbalones. Sus historias son el testimonio fresco de nuestra propia leyenda. Sus caminos valoran nuestro propio caminar, y aquellas llagas son las de nuestro propio dolor. Porque la historia de los hombres se escribe en los cielos y el testimonio de los valientes está lejos del juzgamiento y de la prisión de las ideas. La ignorancia está justificada en la experiencia. Todos debemos de pasar por ella para hacernos libres. El odio y la guerra son el infierno del hombre, aquel caldero donde debe depurarse el alma al calor del fuego de la verdad. Igual que el metal puro que debe fundirse para librarlo de las impurezas y de la escoria que opacan su brillo. Esta es ciencia de niños, porque solo ellos están abiertos aprender y tienen una mirada fresca ante el mundo. Solo ellos preguntan en estos días por las estrellas, por los misterios del universo, sueñan con la aventura de la inmensidad de los mundos, invocan la paz con su natural presencia.

Difícil se hace vivir en tierras y reinos donde nos hay respeto por los antiguos, por aquellas voces que nos aconsejan desde la profundidad más recóndita de nuestra memoria. Voces serenas que penetran nuestra carne desde el sentido profundo, validando nuestra experiencia del presente. Nuestras historias, nuestros héroes del bien, marcan la marchada de este mundo. Quien no conoce su propia historia, que es la historia de este universo, es ignorante de su propia sangre. Perdonar nuestro pasado es el primer paso hacia la libertad: para quemar los resentimientos al calor de la luz divina. La mirada de la luna clara nos recuerda las eras, en su paso paciente a través del viaje de los tiempos. Nuestras penas, la prisión del cuerpo, nos transportan al calor del sentido que nos obsequia la familia. Solo en aquel instante, donde el conforto del amor nos une más allá de nuestras divisiones y desconciertos, seremos capaces de comprender un canto que viene de las estrellas para obsequiarnos con la luz abrigadora del entendimiento, luminaria que funde nuestros desencuentros, descubriendo la miel de la verdad que brota del árbol de la vida eterna.

Las voces de nuestra memoria llegan despacito, cantando solo ternura y cariño. Desde el brillo de nuestros ojos, a través de los destellos que irradia nuestro corazón. He allí el entusiasmo de vivir, allí la luz que vive tranquila dentro de los corazones cristianos, dando sentido a las tragedias de la vida, entregando el conforto para navegar tranquilo por aguas calmas, aunque la tormenta azote inclemente nuestra embarcación, aunque el miedo y la guerra persigan nuestras mentes, aunque la venganza cobarde persiga nuestros anhelos de libertad, y traten de apagar la llama de nuestros corazones, más allá de todo ello, lejos de esos parajes de desdicha, brillará por siempre la verdad: somos hijos de las estrellas.

La memoria de nuestras eras encuentra cabida en una mente brillante y fresca. Es recibida en un corazón templado, fuego impertérrito que funde todas las angustias y derrota la ignorancia. Debemos acordarnos de todo los que hemos pasado, de cuando atravesamos la oscuridad, de cuando no supimos amar, de todos nuestros dolores. Todas las enfermedades humanas tienen un factor común: el desarreglo del alma. He allí el quid del asunto, atingir el asunto del alma como el centro de nuestra experiencia de vida es entender la ciencia profunda del vivir. Cambiando en el espíritu se ha de transformar la materia. La práctica de estas sentencias se da en la ciencia del amor, en el entendimiento hacia los semejantes, en la sana influencia que ejerce un alma pura en su entorno. La práctica precipita la realidad de estos veredictos que se desprenden de una brizna del universo para formar una ciencia que es la ciencia que rige a las almas, palabra del espíritu más evolucionado que un día nos obsequió con su presencia en la Tierra. La ciencia del Cristo es el camino del futuro de los hombres, es la tecnología más avanzada que ha conocido este planeta.

Entendiendo nuestro pasado se transforma nuestro presente. Valorando a nuestros abuelos se han de valorar a los hijos de hoy. El hermano nos depura, nos destruye, nos transforma, porque la alquimia no tiene que ver con los metales. Todas las cosas que odiamos, cargamos, porque nada hay que escape a la divina sentencia del amor y a la manifestación del progreso en este mundo. Nuestros adversarios en realidad solo son ignorantes, desconocen la sentencia del amor, no son capaces de cuidar a una flor, ni de argumentar sus propias incongruencias. Aquellos que desean nuestro silencio, son aquellos que no soportan una noche calma; aquellos que juzgan a los bandos algún día tendrán alguno, aquellos que empuñan las armas de la mentira, padecerán en sus hogares la traición. Porque no hay nada que escape al ojo de Dios, ni piedra que se mueva en el desierto, ni polvo que se despegue de una estrella que no sea dominado por el omnipotente. Nuestra mirada está obsoleta, visión antigua que se sostiene sobre la carroña del comercio de la carne, de la liviandad de las ideas y de las políticas, de la pequeña visión que tenemos del espíritu. Ausencia de ciencia profunda. Sin embargo, nos es menester la paciencia, que a pesar de que nos cubren las nubes tempestuosas, se aproxima con la fuerza de un trueno y el ímpetu de un relámpago esplendente un nuevo amanecer sobre esta Tierra.

Azor Náxara

La Democracia

•Julio 27, 2008 • No hay comentarios

“Yo no sabré templar una lira o tañer un salterio; pero sí, tomando por mi cuenta una ciudad pequeña y oscura, hacerla ilustre y grande” Temístocles

Buenas Noches. Siempre es bueno comenzar por el principio. La palabra democracia encarna, con base en su etimología griega, poder (kratos) del pueblo (demos). El término demokratia fue acuñado hace más de 2400 años por el historiador griego Heródoto (484 a 420 a.C.) considerado el padre de la historia en el hemisferio occidental de este planeta.

Como hablar de la democracia sin antes recordar al rey Leónidas de Esparta.

Fue a finales de julio del año 480, antes de nuestro Señor Jesucristo, cuando Leónidas con sus 300 guerreros espartiatas, que conformaban su guardia personal, más al menos mil cien soldados tespios y tebanos, encararon la invasión inminente del Rey Jerjes desde Persia a Grecia durante la Segunda Guerra Médica. Los conflictos de poder le impidieron al rey espartano entrar en acuerdo con los gobernantes de otras ciudades griegas. Partió al encuentro de rey Jerjes. Decidió encontrarle en el paso de Las Termópilas, lugar único que por sus condiciones estratégicas le daría oportunidad de plantarse frente al ejército Persa conformado por más de cien naciones del imperio más grande que un día conoció la humanidad, se calculaban sus fuerzas entre doscientos mil a trescientos mil soldados.

En su avance desde el oriente, el ejército persa cruzó el Helesponto en un puente de balsas y recorrieron a pie la ruta hacia el interior de Grecia. Debían pasar obligadamente por el estrecho paso de Las Termópilas. Todo táctico de la humanidad ha estudiado a Leónidas quien es considerado el más grande estratega militar y el demócrata más tenaz. Un hombre espiritual, cauteloso de las señales divinas, guerrero desde que vio luz y discípulo del mismísimo Sócrates.

Los cientos de miles de soldados del rey Jerjes se aproximaban confiando en que su terminante supremacía numérica aplastaría a los griegos. Por su parte, Leónidas se inspiraba en la preparación de sus hoplitas y en los valores soberanos que había alcanzado el mundo civilizado en aquellos días, en la democracia, y la visión de un futuro que es compañera de todo hombre movido por ideales superiores. Para sus colegas de parlamento esto era una locura, pero aquello que ha parecido un día locura, ha terminado por inspirar en el bien a las generaciones del futuro.

Leónidas no dudo y encaró el problema asumiéndolo de frente. Para los griegos la preparación en las artes de la guerra tenía como objeto defender a su cultura frente a la amenaza de la dominación por la fuerza de extranjeros. Matar por matar, por dominar, no tenía ya sentido en esta concepción moderna. Era este el paganismo de aquellos días, Jerjes encarnaba los ideales de la dominación por la fuerza y de la venganza, los griegos, en cambio, confiaban en que tenían algo nuevo que perduraría por los siglos. Esparta se encomendaba a un futuro a la luz de los valores de la democracia y de las modernas tendencias. Estos ciudadanos vestían su propia sangre en sus mantos de combate. Para ello todo espartiata que acompaño al rey espartano debía de tener un hijo para mantener vivo ese espíritu a través de las generaciones venideras.

El paso de Las Termópilas ofrecía la posibilidad de neutralizar la gran masa de soldados enemigos, obligados en su camino a Grecia, a atravesar lugar muy angosto donde las grandes fuerzas Persas debían entrar en un cuello de botella, pudiendo los espartanos enfrentarse a ellos y confiar en las avanzadas tácticas de combate que distinguían a su elite de cualquier ejercito terrestre. Luchaban en igualdad y compañerismo, cubriéndose entre ellos el flanco desprotegido, hoplón con hoplón, rodilla con rodilla, formando una falange coordinada e inteligente. Sabían que para el mundo serían importantes, que el futuro se construiría sobre su sacrificio. No hay historia más hermosa que la del combate desigual.

Indispensable es el trabajo en conjunto ordenado, necesaria y natural la evolución hacia la participación y la igualdad en la medida de los merecimientos. Una sociedad justa necesita de personas que crean firmemente en sus valores y logros, que sean capaces de defenderles y que no titubeen frente a las amenazas de los enemigos de la libertad. Una actitud fraternal es necesaria para crear un clima de camaradería y cooperación. Pero, para que todo esto ocurra, es necesario algo que le falta hoy a muchas personas y que esos trescientos soldados espartiatas, tespios y tebanos nos dejaron ejemplo con su sangre hace ya más de 2400 años.

Muchos hablan de la democracia. Son necesarios los fundamentos de nuestra memoria, entender el quid del asunto, sin perderse en el discurso superficial. Los demócratas han de ser los mejores ejemplos, si han de luchar por defender sus valores: Dios los acompañe, si han de cantar sus victorias, que los ángeles les afinen las voces; si han de testimoniar; que sus casas estén limpias y sus ojos brillantes y cristalinos. Nadie se gana el cielo con los discursos. La palabra es el verbo y el verbo la acción que precipita el mundo.

Los demócratas verdaderos son aquellos que estrechan la mano de pobre y en las desdichas de la carne ven su propia miseria. No podemos hacer diferencias, solo somos hombres. Solo Dios pone al descubierto las diferencias entre los hombres.

La democracia es la práctica del libre albedrío, la consagración de la inteligencia humana aplicada a la comunidad, es una tendencia sana que refleja el entendimiento y la madurez de una familia. Fue el último pensamiento y el aliento de muchos de los que murieron en esa celebre batalla por el futuro, raíz de nuestra sociedad occidental. Los griegos siempre asumieron que iban a morir, los historiadores dan muchas razones de su sacrificio, del porqué Leónidas no retiro a su ejército aquel día, solo razones, intuyo que se ofrecieron porque creían en algo superior. Y esa es una gran inspiración para muchos de los grandes logros de la humanidad. El mayor de ellos, sin duda, será la sana convivencia entre nosotros los semejantes. Todo hombre que cree en algo superior sale de los parámetros racionales para alinearse a una forma de entendimiento a base de la intuición: guiado por los divinos caminos. La democracia implica los valores fundamentales en los que se sustenta una sociedad moderna. El respeto al estado es una cuestión de principios, ir a la guerra para defender esos ideales es una cuestión de hombres.

Cuando conseguimos nuestra propia libertad es cuando tenemos más responsabilidades. Aprender a convivir. La democracia es una actitud de vida que se refleja en el trato íntimo que tenemos con los demás, es parte de nuestra intimidad y de nuestro relacionamiento entre los hombres. Refleja inteligencia que sorprende por sus logros. Es un asunto familiar.

Así dejaron el cuerpo y esta historia los trescientos y sus compañeros, entregando su sangre materia para vivir una eternidad entre nosotros. Esta familia es la voz de nuestra memoria. Los íntimos camaradas nos dan ejemplo de convivencia, hermandad y devoción por todo lo que representa su cultura. Los valores humanos son el escudo de Dios. Al igual que el desfile inteligente y prodigioso de los hoplones y lanzas espartanas en el campo de batalla aquellos tres días que duró el combate 480 años antes de la llegada del Cristo. Aquella inspiración de sacrificio, fue la última música que oyeron los guerreros, el sonido de las trompetas de la libertad en el cielo, en la Tierra en cambio, las flautas espartanas resoplaron por siempre entre el monte Otea y el mar en el paso de Las Termópilas.

Azor Náxara

“Oh, extranjero, si vas a Esparta
di a los espartanos que sus hijos yacen aquí
habiendo cumplido con su deber”

Bienvenido a Chile João de Deus.

•Julio 18, 2008 • No hay comentarios

En el vídeo que vemos a continuación vemos al médium João de Deus haciendo una cirugía mediúmnica a una mujer. Hace pocos minutos ha aparecido en un reportaje del canal Megavisión en Chile. Ha hecho un importante llamado para que la verdad de la doctrina espírita llegue a nuestro país. Sería para nosotros los chilenos un honor poder contar con su presencia en nuestra tierra que lleva siglos en el abandono de la espiritualidad profunda. VillaTierra contesta este llamado humildemente dando la más cordial bienvenida a las falanges de doctores curadores emisarios de la paz y de la buena nueva de la era del espíritu.

Durante uno de mis viajes de estudios a Brasil me toco personalmente conocer a una mujer Noruega, alta ejecutiva de una empresa de telecomunicaciones, que venia de operarse con él. Después de tres meses de la operación y tras comprobar, a través de los exámenes médicos de rigor, que su tumor había desaparecido por completo, volvía a casa, viéndose feliz y radiante junto a sus hijos para hacer una vida nueva con más consciencia, estabilidad espiritual y emocional.

A pesar del tinte amarillo agrio y de superchería que en algunos momentos le fue dado al reportaje, ese enfoque ignorante que nos caracteriza a los chilenos en nuestra actitud pagana y provinciana frente a la espiritualidad y a las materias donde somos ignorantes, ha prevalecido el testimonio de los millones que se han curado a través de la fe en Dios.

Cuan ingrata es la labor de una oveja del señor. Como chileno te pido disculpas Joao de Deus, no todos somos iguales.

Como bien menciono el Médium, en actitud honesta, y aún conociendo los corazones de los reporteros “infiltrados”, (nadie se puede infiltrar ante los espíritus) esta es una oportunidad para que esta verdad pueda llegar a nuestro país, la visita de un médium de la talla de João de Deus honraría esta tierra con las santas presencias.

Para concretar su visita a nuestro país hacemos un llamado para que participen en la campaña de creación de una lista de personas que deseen ser atendidas a travez de él.

Para más información escribir un mail con sus datos a la siguiente dirección electrónica villatierra@gmail.com